El mundo de la publicidad nos ha dado unas cuantas perlas en el 2006. Aparte del intento continuo por acercarnos al lado humano de cada uno de nosotros como forma de vender móviles, refrescos y cosas parecidas, tenemos algunos anuncios que han marcado este año que pasa. ¿Quién no ha cantado la canción de Amo a Laura? Puede que sea de coña; pero la cancioncita se pegaba y estuvieras de acuerdo o no con el trasfondo, lo cierto es que la agencia que la ideó se llevó el gato el agua. Y también tenemos la corriente brutalmente honesta con personajes como House y en vivo y en directo con el jurado Risto Mejide de Operación Triunfo. Parece que empieza a triunfar decir las cosas claras, preferible poner rojo una vez que mil amarillos. Podemos estar de acuerdo con el debate de las formas; pero lo dicho, dicho queda y caray, qué bien te quedas cuando dices lo que piensas, aunque sea en plan bruto. Cierto es que no puedes hacerlo siempre, se pueden herir sentimientos gratuitamente.
Una de las grandes perlas del 2006, a nivel de publicidad, creo que es el anuncio de BMW. Bruce Lee, en una entrevista concedida en 1973 (el año en que murió), expresaba su filosofía de vida. Filosofía taoista, actualizada y que se ha convertido en moda. No es raro ir andando por la calle y oirla. Navegar por Internet, chatear y encontrarte algun nick poniendo la frase que titula hoy el artículo. El texto completo del anuncio es el siguiente:
Empty your mind.
Be formless, shapeless.
Like water.
You put water into a bottle and it becomes the bottle.
You put in a teapot, it becomes the teapot.
Water can flow, or it can crash.
Be water, my friend!
Choca un poco porque la imagen de Bruce Lee que tenemos es la de un luchador, un pega patadas gritón y un poco chulesco. Claro, no esperamos que alguien así, un macarra, tenga una filosofía de vida profunda, nos pueda enseñar algo más que defensa personal a lo bruto. Una persona que hizo 5 películas, míticas para sus seguidores y aburridísimas para los que no les gusta nada de nada. Pero es que lo importante del anuncio no es el personaje de Bruce Lee, a quien no se le ve nada mas que la cara. Lo importante es lo que dice. Y lo que expone es el principio Wu Wei Claro que si vamos hablando del Wu Wei más de uno nos mirará con cara de póker, es más sencillo decir Be water, my friend! Suena hasta bien en nuestros oídos. Cuando tienes líos, agobios en el trabajo o parece que no hay salida, piensas en la frasecita y todo arreglado. No es tan fácil.
Wu wei, es el principio de no actuación, que no significa no hacer nada. En Occidente no lo entendemos de buenas a primeras. Vemos la vida de un modo activo, de hacer y hacer cosas, buscamos la utilidad, la acción. Y el taoísmo nos habla de no actuar, de vaciar la mente, de liberarse de las formas, amoldarse a las situaciones, sin rebelarnos. Porque cuando peleamos con las circunstancias, hacemos muchos esfuerzos que seguramente no llegarán a nada, que quitarán la armonía al momento. Pensamos que si hacemos algo las cosas sucederán antes. No, el Wu wei habla de hacer sin esfuerzo, buscar la armonía. Y eso es lo que quiere el creativo de BMW, transmitirnos que cuando conduces uno de sus coches, todo se vuelve sencillo, sin esfuerzo y sale la belleza. La idea es muy buena, lo podemos ver también en aquellos que conocen tan bien su trabajo que lo que hacen parece tremendamente sencillo. Pienso ahora en el tenis de Roger Federer, su elegancia, su facilidad, su armonía. Pero cuando lo intento yo, bueno, no se parece en nada con lo que él hace. Hay que entrenar mucho para conseguirlo, hay mucho trabajo detrás de ese parecer no hacer.
Lo más fascinante de la vida es aquello que parece que no sirve para nada. Nos fascina porque choca con nuestra mentalidad. A todo le buscamos utilidad. La meditación, por ejemplo, queremos que nos sea útil. Usamos ese tiempo para pensar en muchísimas cosas, hacer planes para el futuro, para el autocontrol, buscamos en ella ideas. Y ese no es el objetivo. Se trata de vaciar la mente, de hacer silencio, de escuchar el silencio. Y, aunque nos pone nerviosos, es lo que mas nos atrae de la cultura de Oriente. La gente se sorprende de lo que cansa el Tai-chi, si parece que no haces nada. Todo lo juzgamos desde el esfuerzo. De hecho los precios van en función del esfuerzo por hacer el objeto en particular. Así que, cuando una opción de vida nos dice que no, que no se trata de hacer esfuerzo, hay que no actuar, dejar a las cosas fluir, pues nos suena y nunca mejor dicho que a un cuento chino.
¿Por qué no lo intentamos una vez en nuestra vida? Ante un problema no rebelarnos, no pelear contra gigantes, sino ser flexibles. Si una piedra nos impide continuar, no darnos cabezazos sino buscar otro camino. Si alguien se pone en nuestra contra, no enfadarnos sino pensar qué ocurre. Pensar en el agua, que siempre llega a su destino. Pensar en las plantas que no hacen nada para crecer, sólo crecen. Y crecen de noche, para enseñar al hombre que no depende de lo que él haga. De hecho, el ser humano hace cosas sin actuar. Sí, no es una tontería. Crecer po ejemplo. Mi bebé crece en mi interior sin saber que lo hace. Y cuando nazca seguirá creciendo sin que dependa de él. Y su corazón late, sus pulmones respirarán sin que él haga nada. No somos conscientes de esos actos, se hacen y ya está. Y gracias a esa armonía, vivimos. Cuando vaciamos la mente, contemplamos las cosas y aunque no tengamos que actuar sí que tenemos que aprender. Cada uno con sus circunstancias, no hay que renunciar a la cultura de Occidente, a la tradición, para poder buscar por caminos orientales, se trata de adecuarlo a nuestra vida. Piénsalo. Be water, my friend!
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