En los últimos años, nos han asaltado muchas noticias sobre el maltrato, la violencia de género. Rara es la semana en la que los medios de comunicación no se hacen eco de una muerte de una mujer a manos de su pareja. Y me temo, que por una que denuncia y que consigue salir de ese infierno, hay otra al menos que tiene en su hogar una cárcel, alguien que le dice lo contrario a lo que hay que oír en ese refugio. Porque, al igual que el dolor, el maltrato puede ser psíquico y físico. Y una vez más, tengo mis dudas de cuál es peor. Si las palabras que nos dicen nos afectan ¿cómo no nos va a afectar lo que nos dice nuestra pareja, o el tono en el que nos lo dice?. Y si un día tras otro te dice lindezas al estilo: es que no sirves para nada, siempre haces las cosas mal, ¿quién te va a querer a ti?, pues esas frases se quedan dentro, van calando en nuestra autoestima y una termina creyéndose lo que le dicen. Luego está el maltrato físico, el que hace que él piense que eres suya y por lo tanto puede hacer lo que quiera. Y te castiga, o te pega una paliza, diciendo siempre que no quiere hacerlo, pero que la culpa es tuya, que te has portado mal y lo hace por tu bien. Te ha quitado tu dignidad, ya no eres su igual, eres parte del mobiliario de su hogar, algo para satisfacer siempre sus deseos.
¿De dónde viene esa concepción? Basta con repasar la historia para ver que nuestra cultura es "paternal". Antiguamente, la mujer era posesión del hombre, se cambiaba por ganado, o por una dote. Su labor era estar en casa, obedecer al hombre y depender de él. Una mujer que no se casaba, tenía dos caminos: el convento o la calle. No se pensaba que pudiera trabajar, tener independencia económica. Y, aunque no lo parezca, si lo pensamos lo que digo no es tan antiguo. ¿En el pasado había maltrato? Sin duda; pero se aguantaban, porque ¿Dónde voy a ir si le dejo?. El divorcio era impensable, pecado mortal. Era preferible quedarse y esperar que no te pegara demasiado a marcharte sin nada a quién sabe dónde. Son siglos de esa tradición, de esa represión.
En la actualidad, los gobiernos legislan para proteger a las víctimas del maltrato, de la violencia de género. Y el "macho" reacciona, sin saber qué hacer. Y hablo de macho, porque el hombre es mucho más, porque por cada macho hay hombres que podrían sentirse ofendidos, que no son así y que no debo meter en el mismo lote, ni debo ni quiero. ¿Cómo reacciona el macho? A golpes, según su instinto. Siente miedo porque ya no lleva las riendas. La mujer puede trabajar fuera, ya no le necesita, y no tiene por qué aguantar. No puede aceptarlo y lleva a cabo su idea de "mía o de nadie más". No quiere perder su hegemonía y la mantiene aunque sea por la fuerza. Y no entiende que no, que su tiempo pasó y que una mujer es sólo propiedad de ella misma, que es su igual y que hace las cosas igual o mejor que él. Una mujer se casa porque quiere, no porque no le quede más remedio.
Desgraciadamente si existe el Hombre vs Mujer, también se puede estar cumpliendo el efecto contrario Mujer vs Hombre, que la mujer se convierta en "hembra", que quiere venganza por tantos siglos de represión, aproveche la circunstancia para sacar partido y hacer daño. De ahí las denuncias falsas, el hacer la vida imposible al hombre, humillarle y hundirle. Aprovecharse y quedarse con el sueldo completo, la custodia de los hijos y hundir la imagen de quien fue su pareja. Por no hablar de que empiezan a sonar casos de violencia, de maltrato de la hembra al hombre. Algo igual de reprochable que cuando es al revés.
No hay barita para solucionar estos conflictos, ojalá la hubiese. Una de las herramientas es la educación, el saber que el otro, sea del sexo que sea, es igual que yo y merece todo mi respeto. Para hacer una nueva vida, hacen falta el hombre y la mujer. Los dos, juntos. Los dos tienen igual dignidad y son igual de valiosos para la sociedad. La sociedad se enriquece y no sólo de forma material, del trabajo de los dos. De hecho, biológicamente, en las primeras semanas de vida de un feto, no se puede decir cuál será su sexo, porque son iguales, al menos en apariencia.
No quiero terminar sin hablar de la pintura que hoy ilustra este artículo. Es de Marian Angulo. Me parecía perfecta para ilustrar lo que no debe ser, la disyuntiva, la separación, la división de los sexos. Si cada uno sigue su camino, el ser humano será una especie en extinción. A mi, contemplar esa pintura me hace pensar que el camino es al revés, es mirarse el uno al otro a la cara, caminar juntos y así conseguir la verdadera felicidad. Cada uno con su dignidad. Ni convirtiendo a la mujer en otro hombre ni al hombre en otra mujer. No se trata de buscar lo que nos une, dejando a un lado lo que nos diferencia y volvernos todos una especie de ser humano "X", una especie de andróginos. No, la globalización puede estar muy bien; pero es mucho mejor la diferencia en la igualdad. Porque esas diferencias nos hacen únicos y nos enriquecen a todos. ¿Por qué quedarse en blanco o negro si se puede ser multicolor? ¿No será mejor intentar aprender de los demás? Si pensamos que la naturaleza es sabia, tendremos que aceptar que nos ha hecho hombres y mujeres y que se necesita de ambos para alcanzar la meta. Porque todos, hasta el mas machista y la más feminista tienen que aceptarlo, todos le debemos nuestra vida a una parte del hombre y a una parte de la mujer.
Y si esa es la verdad, démosle la dignidad que se merece. El otro, no es un mero instrumento para conseguir mi beneficio o mi satisfacción. Es igual que yo. Tiene los mismos sentimientos que yo. Las mismas dificultades. Los mismos miedos. Las mismas ilusiones. Sus triunfos también son los míos y sus derrotas serán también las mías. Estamos juntos en esta barca, por lo que será mejor que rememos en la misma dirección si queremos llegar a algún lado. Somos un equipo, cada uno es importante para el grupo. Estamos conectados y el mundo sólo mejorará si caminamos uno al lado del otro. Las cosas malas o injustas, se pueden cambiar. Las antiguas mentalidades se pueden superar. Una vez más, lo que puede hacer que el dolor se diluya es el amor. El amor de verdad, no el sentimentaloide o la reacción química que dura muy poco. El amor es lo que nos une y nos hace ser, plenamente.
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hola muy interesante tu articulo me ayudarias si escribieras un editorial sobre como presentan los medios de comunicacion tanto al hombre y a la mujer ...
lo apunto Silvia. Una idea mas para un nuevo post. Gracias por leerme
ami me discrimina mucho por quesoynegra y me paguan 5 $ por dia y no se escribir y tengo10 hijos y no se como mantenerlos.
trabajo dose horas,durante la noche y el fin de cemana cirugeo y reboleo a la ve.
mi marido me saca los 5 peso y sse compra cerveza y me cagua a palo y me mea en la cara y mis hijos lo ven porfavor hagan algo yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa