Hoy es uno de esos dias en los que el tiempo exterior presagia el estado anímico. Fuera está nublado, hace frío y ha caído una buena helada. Dentro, mi pensamiento está en otro lugar, con una situación familiar grave y en un pueblo que dejé cuando me casé. Hoy echo de menos vivir cerca de mis padres, de mis hermanas, de mi tia. No quita que esté muy contenta de vivir donde lo hago, en la sierra se respira mejor. Pero hoy, pienso que si estuviera allí, estaría acompañando en la medida de mis posibilidades, es decir, arcadas mediante, a mi hermana en este momento en que no lo está pasando del todo bien. Como ya he dicho en otras ocasiones, estoy de baja y por las mañanas es mi peor momento, si tengo que conducir, lo hago mas despacio de lo habitual, pues no estoy en plenas condiciones para ello. En circunstancias normales, tardaría 20 minutos en llegar, por las mañanas no sé lo que tardaría. Si viviéramos en mi pueblo de siempre (me pasé allí unos 15 años) estaría cerca de ella para poder acompañarla. Y estar aqui, en el salón, sin noticias suyas, pues aún es muy pronto me hace pensar en lo que puedo echar de menos el contacto familiar. Fue decisión de los dos el vivir aqui, y no me arrepiento, se vive tranquilo y a mi marido este clima le va mejor para sus alergias. Aún así, hoy el día está siendo nostálgico.
Esta pequeña circunstancia está haciendo que piense en lo que se echa de menos. Personas que estuvieron en mi vida, que fueron importantes y que, por las razones de la vida, nuestros caminos se separaron y no han vuelto a juntarse. Porque, realmente, lo que se echa de menos son las personas, no los lugares. Al fin y al cabo, a los lugares se puede volver tarde o temprano; pero los momentos vividos con personas concretas no pueden repetirse. Mi vida ha cambiado mucho, ya lo he dicho en otros artículos, y estoy en uno de los mejores momentos de mi vida, casada con el hombre al que amo, esperando un bebé, tranquila a nivel laboral, formando un hogar... me siento afortunada en muchos aspectos de la vida, algunos de ellos vitales. Eso no impide que, cuando veo una anciana andando por la calle, el relámpago gris aparezca en mis ojos y me acuerde de mi abuela y piense en las cosas que hicimos juntas y que no podrán repetirse. Piense en los momentos importantes de mi vida que no pude compartir con ella, pues murió antes de que me casara. Soy creyente y sé que, desde donde está, me está viendo y sabe que por fin en la familia va a haber un pequeño hombretón, después de tantas princesas. Aún lloro cuando pienso en ella, o veo su foto. Cuando vivía en casa de mis padres bajaba a menudo al cementerio a hablar con ella, la llevaba flores, algo que no hice nunca en vida. Ahora hace mucho que no voy. Quiero hacerlo; pero nunca encuentro el momento.
También echo de menos, un poquito, la persona que era cuando vivía alli. Mi vida era un poco mas tranquila, tenía personas con las que podía hablar de mis cosas, no siempre por papel o por ordenador. Estaba cerca de mis ahijados, que ahora les tengo un poco abandonados. Participaba en grupos parroquiales, aprendía más de lo que daba en las catequesis. En la actualidad, todo eso ha quedado atrás y la vida ha pasado a otro capítulo, intentar volver sería artificial, por no hablar de que no cambio a la que soy por la que fui. Me viene a la mente la canción de la vida sigue igual
Al final, las obras quedan, las gentes se van, otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual
La vida sigue igual, aunque mi vida cambie cada día. Cuando la perspectiva no es general, sino que se hace desde una persona en concreto, la vida cambia y mucho. Hay que buscar nuevas ilusiones y ser responsable de nuestras accciones. Hay que dejar volar a los demás, no retenerles y descubrir las personas que son. Pienso en mis ahijados. No puedo quedarme en la imagen de cuando les conocí, o cuando me pidieron que fuera su madrina. Ahora vuelan en solitario y es bueno que sea así. Siempre que sea capaz de demostrarles que me tienen aqui para lo que necesite; pero tienen nuevos objetivos, nuevas personas a su lado y nuevas metas. Seguramente me pasará lo mismo con mi pequeño. Habrá una lucha en mi interior entre protegerle y dejar que descubra por sí mismo el mundo. Seguramente, por eso estoy así hoy. Desde que nací he estado cerca de mi hermana, la mediana. Compartí cuarto con ella y es con la que más he hablado, teniendo un caracter bastante parecido. Ella ha sido fundamental en muchos aspectos de mi vida, quien mas me ha entendido y apoyado. Eso no significa que no cuente con mi hermana mayor; pero mi hermana mediana es mi hermana mediana. No puedo explicarlo y quizá tampoco quiero. Es posible que esté mucho más pegada a mi familia de lo que yo misma puedo pensar. Me gusta ir a mi rollo, ser independiente y hacer mi vida; pero tengo padres, hermanas, sobrinas, suegros, cuñados... Eso no puedo olvidarlo. Me gusta volar y al mismo tiempo saber que puedo hacerlo porque sé donde está el nido. Entiendo que si yo necesito ver a mi familia, a mi marido le pasa lo mismo y por eso, estos dias pienso que hace mucho que no podemos ir a verles. Mi embarazo una vez mas marca la actualidad. Este pequeño manda mas que su madre y su padre.
La vida ha terminado enseñándome que se puede echar de menos momentos concretos, aprender de ello y disfrutar de otra manera las vivencias actuales. Y cuando se desea algo con todas las fuerzas, al final se consigue. Y si no se consigue, por algo será. Seguramente se conseguirá algo mucho mejor, algo que ni siquiera te atreviste a pedir. En el pasado, quise muchas cosas, vivir muchas experiencias. Algunas las conseguí y otras fueron muy superiores a mis deseos. Tuve dudas, me equivoqué, caí y me levanté, o me levantaron. Ahora, aún con el tiempo nublado y con el frío pegando bofetadas en la cara, sé que existe el sol, conozco el calor de su sonrisa en la piel. Y echo de menos; pero eso hace que valore lo que tengo y que, aún con lloros, pueda esbozar una sonrisa cuando veo la foto de una persona que me abraza. Sé que si no puedo estar físicamente con mi hermana, sí que lo estoy con el pensamiento y cuando la llame por teléfono para saber cómo está, podré darle todo mi apoyo y toda mi fuerza. Porque estoy a una llamada de teléfono, a una distancia de un e-mail. Ella sabe que estoy a su lado, a la distancia de un corazón. Y con las demás personas, que se alejaron de mi vida, o que no veo tan a menudo como quisiera, siempre queda lo que decía Laura Pausini en su canción, las cosas que vives:
La amistad es algo que atraviesa el alma,
es un sentimiento que no se te va.
No te digo cómo, pero ocurre justo
cuando dos personas van volando juntos.
Suben a lo alto sobre la otra gente,
como dando un salto en la inmensidad.
Y no habrá distancia no la habrá
ni desconfianza, si te quedas en mi corazón,
ya siempre.
Porque en cada sitio que estés,
porque en cada sitio que esté,
en las cosas que vives, yo también viviré.
Porque en cada sitio que estés,
nos encontraremos unidos
uno en brazos del otro, es el destino.
En la misma calle, bajo el mismo cielo,
aunque todo cambie no nos perderemos.
Abre bien los brazos mándame un aviso,
no te quepa duda, yo te encontraré.
No estarás ya solo yo estaré
continuando el vuelo que
te lleve con mi corazón,
ya siempre.
Porque en cada sitio que estés,
porque en cada sitio que esté,
en las cosas que vives, yo también viviré.
Porque en cada sitio que estés,
no nos queda más que un camino,
solo habrá dos amigos, tan unidos.
Cree en mí, no te atrevas a dudar,
todas las cosas que vives
si son sinceras como tú, y yo,
sabes tu, que jamas terminarán.
Porque en cada sitio que estés,
porque en cada sitio que esté,
En las cosas que vives, yo también viviré.
Porque en cada sitio que estés,
Que esté, porque en cada sitio que esté,
Y que esté.
tú me llevas contigo dentro del corazón.
Porque en cada sitio que estés,
nos encontraremos unidos,
uno en brazos del otro,
es el destino.
Es el destino.
Porque en cada sitio que estés,
porque en cada sitio que esté,
en las cosas que vives,
yo también viviré.
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