Una de las cosas negativas de estas fechas son los regalos de animales. Se cumple así el capricho de los pequeños, porque los cachorros son una monada. Pero cuando crecen, sobran en casa, molestan para irse de vacaciones o empiezan a ser más obligaciones que mascotas. Y como no se pueden dejar en una caja en el armario como se haría con un juguete del que nos hemos cansado, se abandonan en una cuneta o se descuidan hasta que se mueren. Desde la asociación el refugio se nos recuerda que los animales son seres vivos y que regalarlos implica ser responsables de sus vidas. Tener una mascota es de lo mejor que ofrece esta vida. Y por todo lo que dan, solicitan atención: darles de comer, cuidarles, sacarles a pasear, atender su aseo, estar con ellos. Si los niños se encaprichan con un animalito, es preferible comprarles un perro o un gato de juguete, que los hay en las grandes superficies. Los animales no son juguetes, tienen vida y sienten dolor, hambre, incluso me atrevería a decir que tristeza. Quien ha tenido una mascota sabe de lo que hablo.

Desde el Refugio nos recuerdan que es mejor adoptar a un perro o a un gato que comprar un cachorro. Primero, porque se le está dando una oportunidad a un animal que ha sido abandonado y segundo, porque al adoptar, se deja sitio libre para otro animal que sea abandonado. El ser humano es capaz de lo peor; pero también de lo mejor. Y en estas fechas de buenos deseos podemos demostrarlo. Adoptar a un animal es una buena idea. Cierto es que no tienes a un cachorro, pero tienes a un animal muy cariñoso, que necesita otra oportunidad, y que da mas siempre de lo que recibe. Me pregunto qué pasaría si nos pusiéramos en el lugar de ese perrillo que ha estado meses en casa, compartiendo vida, sintiéndose querido y de repente ver que aquellos que le acariciaban le desprecian, le tratan mal y finalmente le abandonan en una calle. Imagino lo que es que te bajen del coche y te dejen ahí, solo. No creo que nada en el mundo, ni animales ni personas, se merezcan algo así. Es como si te dieran todo y de golpe te lo quiten sin saber por qué. Cierto es que si los seres humanos somos capaces de hacerlo con nuestros semejantes, de hacer daño a las personas que queremos, hasta de abandonar a nuestros ancianos, los animales no tienen por qué ser diferentes. Pienso que también hay mucha negatividad en todo esto. Hay que ser realistas, tener una mascota requiere responsabilidad y puede dar malos momentos; pero da muchos mas buenos ratos. No podemos tener esa sensación de que sus vidas nos pertenecen y que están para cumplir nuestros deseos, y si molestan a la calle y arreglado. No todo se reduce a "mi vida", a "mi libertad" y "mis ganas de vivir sin ataduras". Si vives la vida "sin ataduras" quizá no estás viviendo, quizá no sabes lo que es vivir.

Visto desde ese punto de vista egoísta, hasta los hijos podrían ser un estorbo. Pienso en lo que me cuentan los que ya tienen hijos. La primera reacción cuando dices "Estoy embarazada" es algo parecido a: "Se te acabó la buena vida", "aprovecha ahora que después se acabó todo", "Olvídate de lo que es dormir una noche seguida", "Bufff, el parto, qué horror", "vete preparando la cartera, porque no veas los gastos que te vienen". Por una persona que te dice que es una pasada, tienes a una mayoría que te lo muestra como algo negativo, como una especie de esclavitud o que te metes al enemigo en casa. Y la verdad, es que si hiciéramos caso, creo que la humanidad se habría extinguido hace miles de años. Te dan una visión negativa que hace que sientas miedo de tu bebé, que pienses que te toma el pelo con un mesecito, porque llora para que le cojas. Además, es como si todo el mundo tuviera un master en ser padres, te salen consejeros por todas partes. Cuando cada embarazo es distinto y es algo que merece la pena vivir. En los cursos de preparación al parto, nos están intentando dar una visión positiva de un acontecimiento que nos va a cambiar la vida a los dos, tanto al padre como a la madre. Porque el embarazo es cosa de dos, no se puede excluir al padre, como si él no tuviera parte en esta historia. Y la verdad, se agradece ese positivismo en la experiencia, porque tener un bebé que está creciendo en mi vientre, es el mejor regalo que me ha hecho la vida. Y hay cosas que no voy a poder hacer como ahora (eso también me lo dijeron cuando me casé); pero voy a poder hacer otras muchas que no hacía desde que era niña. Volver al zoo, al circo, y todas esas cosas que no hacen los adultos por el dichoso qué dirán. Yo, por lo menos, pienso disfrutar con mi pequeño, adecuándome a su ritmo y aprendiendo a redescubrir el mundo desde sus ojos, en todas las etapas de su vida, sin perderme nada, porque él no ha pedido venir, sino que le hemos traído su padre y yo.

Volviendo al tema de las mascotas, no quiero dejar de hablar de buenas ideas, posibilidades que son interesantes junto con las alternativas del Refugio. También podemos encontrarnos con las posibilidades que se dan desde la ONCE. Una de las mas interesantes es la tutela de cachorros de futuros perros guía. Así se ayuda a que se vayan acostumbrando a las personas y se fomenta su sociabilidad. Tengo entendido que también existe la opción de adoptar a un perro-guía de los que se "jubilan", perros que ya han cumplido su función y que necesitan una familia que les acoja en los últimos años de su vida.

Porque, como he dicho antes, si el ser humano es capaz de lo peor, también es capaz de lo mejor y ahí reside su grandeza. Y, estoy convencida, de que hay más personas buenas que malas. Y que las malas, habría que ver sus vidas, para entender los motivos que les hacen actuar así. Ahora que las calles se llenan de buenos deseos, no dejemos pasar la oportunidad de mirar a los demás como lo que son, regalos que nos encontramos en nuestra vida para llenarla de humanidad. Y si queremos que nos regalen una mascota, seamos conscientes de que nos hacen responsables de una vida.