¿De dónde salen las ideas? Quien lo sabe. Hay dias que puedes pasar sin tener una sola idea y otros en los que tienes que coger papel y boli para plasmarlas y pensarlas cuando no piensas en nada. Siempre es bueno tener a mano algo en donde escribir porque nunca se sabe lo que va a inspirar una idea. Una idea siempre lleva a otra. Y las ideas, a veces, nos pueden cambiar la vida.
Una de las buenas ideas que he visto llevadas a la práctica son las llamadas cadenas de favores. Cada uno ayuda a los demás en lo que puede. Cada uno ofrece lo que tiene o lo que sabe, sin dinero. Una especie de trueque humano, sin intermediarios burocráticos. Si cada uno pone de su parte un poquito, todos juntos conseguimos mucho. Todo funcionando a través del boca a boca. Despertando la solidaridad, la colaboración que no cuesta. Un idea recogida en un libro del que se ha hecho una película. Una idea que se pone en práctica, como se ha hecho toda la vida, en pueblo y barrios donde los vecinos se conocen y atienden sus propias necesidades, para vivir todos mejor.
Las ideas también pueden llegar a ser una barrera para las personas, algo que les diferencia o que incluso les separa. No son ni buenas ni malas, porque no les afecta la moral. Son las personas las que defienden las ideas y las que pueden provocar altercados incluso enfrentamientos. En su base, todas las ideas son positivas, el problema se plantea en la praxis de las mismas. Llevarlas a la práctica puede diferenciarnos. Pienso en tantas ideas filosóficas que podían beneficiar al hombre y que al final le convirtieron en esclavo. Porque siempre es el hombre quien las lleva a cabo y ahí siempre hay intereses. Y si a las ideas les añadimos los sentimientos, pues me temo que podemos tener mucho fundamentalismo y fanatismo que no nos lleva a ningun lado.
Tener ideas, es tener conocimiento, teórico o práctico; pero se trata de conocer. Yo no puedo saber nada de la vida si antes no he tenido experiencias, buenas y malas. El paso del tiempo nos hace cambiar las ideas que teníamos en un principio y puede echar por tierra nuestras ideas o bien fundamentarlas. Pienso por ejemplo, en el antes y después de la carrera, o de algún curso o asignatura determinada. Al principio coges el libro, si lo hay, y no entiendes nada. Cuando llegas al final de la asignatura y relees el libro, comprendes mucho mejor lo que te han dado.
Las ideas son libres de las personas que las piensan. No puedes controlarlas y tampoco puedes elegir cuando las tienes. Al igual que vienen, se van. Por eso es tan importante, cuando tienes una idea que puede ser interesante, escribirla y después poco a poco pensarla. Y si se la explicas a alguien, la compartes, la intercambias y crece. Puedes verla desde otros puntos de vista que quizá ni imaginabas. Pienso en mi carrera de Humanidades. Yo tengo el título; pero se la debo a muchas conversaciones con mi novio de por aquel entonces, que hoy es mi marido. Muchos de sus ejemplos, me valieron para ilustrar teorías o explicarlas. Estar abiertos a las ideas de otros nos puede enriquecer y ayudar a ser mejores personas. Todo depende del uso que hagamos de ellas.
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