A veces dan ganas de quitar la televisión en los telediarios. Son tantas las noticias malas que es como si el mundo estuviese lleno de miseria, de tristeza. Entiendo que, para muchos, es un valle de lágrimas; pero que lo sea es una cosa y que nos conformemos es otra. Porque en este mundo, hay buenas noticias. Y son muchas. Navegando por internet descubrí una página que sólo da buenas noticias y me llamó la atención, por el enfoque optimista. Recogen noticias publicadas en los medios y destacan las positivas. Una iniciativa original para estos tiempos en los que la televisión y los medios de comunicación nos pintan el mundo en un negro azabache.
La imagen que ilustra el texto de hoy tiene mucho de lo que estamos hablando. Es "El regreso del hijo pródigo" de Rembrandt. Sobre él H. Nouwen escribió un libro que recomiendo a quien no lo haya leído. Incluyo el link para leerlo a través de internet, aunque recomiendo su adquisión en libro, siempre mas agradable. ¿Qué tiene que ver un cuadro con una buena noticia?. Bastante. En este mundo en que parece que estamos todos contra todos, que no importa pisar al vecino para conseguir nuestros objetivos y en que los únicos valores que nos importan son los que cotizan en bolsa, un simple cuadro, su admiración y contemplación nos pueden dar buenas noticias.
En los anuncios nos venden frases sobre lo bueno que es brindar con un determinado vino con amigos, la importancia de los detalles marcada con una cerveza, que tenemos que buscar un momento para las personas que nos importan... ideas todas ellas muy buenas, si no fueran porque buscan la finalidad de despertar en nosotros lo mejor, lo que nos llevará, de paso, a comprar su producto. La TV vomita espectáculo descargado de toda humanidad, reducida a saber si fulanito se ha liado con menganito, viendo como los estereotipos que están a la orden del dia son los de usar y tirar. Consumir por el mero hecho de consumir, sin importar la calidad de lo que se consume. Calidad que no va ligada con el precio. Porque, algunas cosas, no son nada baratas aunque al principio puedan parecerlo. Todo lo que sea para desviar nuestra atención y cambiar el punto de vista que nos ayude a ver las buenas noticias. ¿Por qué? porque si nada cambia, se seguirá comprando y se seguirá teniendo controlado al personal. Así se beneficia el tener por encima del ser.
Las buenas noticias nos alientan a sacar lo mejor de nosotros mismos. A mirar el mundo y pensar que se puede cambiar. No es necesario algo complejo, basta el dia a dia. En mi caso, por ejemplo, una buena noticia puede ser estar en casa y ver que mi marido llega mas pronto de lo normal de trabajar. O verle disfrutar de un plato de repollo con patatas, en ensalada, aunque eso suponga que yo también tengo que comerlo, cuando no me gusta. Una buena noticia es oir el latido de mi pequeño, leer a una persona que hace mucho que no ves, ver como las cosas van saliendo poco a poco, cuidar los detalles de la habitación del peque. Ninguna de ellas la recogeran los periódicos.
Hoy por ejemplo, he visto en la televisión la condena a un sacerdote por abusar de un menor durante años. Condena que apruebo porque quien hace daño, debe pagar, sin importar la condición que tenga. No sé si irá a la cárcel, lo que sé es que le han puesto una multa que pagará el arzobispado, si no recurren la sentencia. Una multa que pagarán los fieles, los que dan dinero para el mantenimiento de la Iglesia. Pero, esta semana, me llama la atención la ausencia de noticias sobre la Misión Joven que se está celebrando en la Comunidad de Madrid y que está intentando fomentar valores en los jóvenes, para ayudarlos a salir de los inframundos en los que algunos viven. Y es que no nos engañemos, por cada persona que está podrida o que hace algo mal, hay mucha mas gente que está intentando hacer el bien a los demás. Son como dicen de las meigas, no se ven pero haberlas, "haylas".
Una de las cosas que yo destacaría del cuadro de Rembrandt y que me parece que es una buena noticia es la acogida. Muchas veces nos preocupamos de nuestro aspecto exterior dejando de lado como nos encontramos por dentro. Vamor por la calle y casi nos dan ganas de cruzarnos de acera o de mirar a otro lado cuando vemos a un sin techo, un vagabundo o a un pobre. Juzgamos a las demás personas por las pintas que llevan sin llegar a darles la oportunidad de conocerlos. ¿Acaso no nos vestimos de una forma determinada cuando vamos a hacer a una entrevista de trabajo?¿Vestimos igual que cuando nos vamos a dar una vuelta con los amigos? No porque tenemos que dar una imagen distinta en cada momento. Algunos, se permiten el lujo de dar consejo. No nos engañemos, aunque la mona se vista de seda... mona se queda. Si no hay nada dentro, aunque te pongas un traje de un millón de euros, seguirás siendo tú, con un bonito traje, aunque prestado.
Encontrar gente que no nos juzgue, que sea capaz de escucharnos, de acogernos tal cual estamos es difícil. Sí, existen lo que yo llamo "trabajadores de almas", psicólogos, terapeutas, psiquiatras, que nos escuchan y nos ayudan a cambio de un precio. No digo que esté mal, de hecho cuando esas profesiones no existían como tales, estaban los sacerdotes y los religiosos. Un precio distinto, pero que había que pagar de cualquier forma; pero una acogida sin reservas es difícil. Por ser humanos, la persona que escucha, sea del tipo que sea, tiende a llevar a su terreno lo que escucha, a poner categorías. Lo hacemos todos y el problema viene cuando esas categorías son rígidas y nos hacen olvidar al otro, las posibilidades que tiene. Si quien escucha cree que la otra persona no va a hacer nada en su vida, dará igual lo que le diga, porque siempre tendrá el lastre de la categoría. Y no sólo eso, se lo irá diciendo al otro para conseguir que al final se cumpla la profecía. Porque el otro ha terminado creyéndose que no puede hacer nada. ¿Entonces, qué hacemos? ¿Cambio de interlocutor?. No es lo más recomendable, porque te tocaría ir contando tu historia personal cada vez. Creo que lo mejor sería que los que escuchan hiciesen el esfuerzo de olvidar lo anterior, para ayudar a potenciar lo que hay hoy. Conseguir eso, ya es una buena noticia.
Miremos los tres personajes del cuadro: El Padre, el Hijo Menor y el Hijo Mayor. Los dos primeros viven la noticia como algo bueno. El padre, porque recupera a su hijo y se olvida de todo. El hijo menor, porque siente que nadie le juzga, sino que es querido y reconocido en su condición de hijo sin importar la vestimenta. Para el hijo mayor, la noticia muestra el valor de su corazón, se queda en las formas, juzga y ve que esa llegada no le aporta nada. Se olvida que de todo en esta vida se puede sacar algo bueno. Se olvida que es su hermano quien ha llegado, no lo reconoce, sólo ve un competidor.
La mejor de las noticias puede ir envuelta en un papel de periódico. El mayor de los regalos, la vida, viene envuelto en dolor y sacrificios. Sé que costará; pero estoy segura que merecerá la pena ver la cara de mi bebé, con la mano agarrada a mi marido, después de los dolores del parto. Las buenas noticias tiene que descubrirlas cada uno para seguir dia a dia creyendo que vale la pena seguir. Siempre, de cualquier circunstancia o momento, o situación, se puede sacar algo bueno.
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