Si esperas a tener una boca de anuncio, me temo que no sonreirás nunca. Y es que, aunque no lo parece, tenemos mas motivos para sonreir que para llorar. La vida merece ser vivida en toda su plenitud, los malos momentos no pueden eclipsar a los buenos. Aunque parezca que no, los malos momentos siempre tienen un fin. Cierto es que cuando estamos en una tempestad, el fin se ve lejos. Detrás de la nube más oscura siempre está la luz, sea el sol o la luna. Y tenemos motivos para sonreir, porque no hay nada mejor que plantarle cara a la tempestad que con una sonrisa. Pensemos por un momento en motivos para sonreir. En mi caso lo tengo claro, ver la cara de pillastre de cualquiera de mis sobrinas o de mi sobrino. O ver a mi marido haciendo "tonterias" o un chiste, o un paisaje, o unos niños jugando, saber que mi familia está bien.

Tenemos muchos motivos para sonreir, por no hablar de que es contagioso. Una cosa es la sonrisa y otra la sonrisa irónica o "de idiota", en plan la de los presentadores de televisión al final del telediario o la de los modelos que desfilan casi con una máscara. A la que yo me refiero, sale de dentro, es una sonrisa que no se borra aun en las dificultades. Lo vivo a diario. Mi embarazo tiene sus dias buenos y dias no tan buenos. Hay dias en los que me imagino la cara de mi hijo, cómo será, a quién se parecerá. Eso hace que siempre sonría. Y me preocupo del mundo al que le traigo, me planteo si lo haremos bien o no en la educación que le demos. Pero ahora hay un gran motivo por el que levantarse cada dia y pelear porque mi mundo sea mejor.

Me gusta la frase:

Sé feliz, tú lo mereces aunque no lo creas

No ganamos nada con poner mala cara, enfadarnos o dejando de sonreir. No sólo no ganamos mucho sino que podemos perder todo. Y la vida es demasiado hermosa como para perder el tiempo. La frase que he puesto, sé feliz, tú lo mereces aunque no lo creas me recuerda que todos tenemos el derecho a ser felices. Y eso no lo consigue hacer lo que quieres, sino querer y poner el corazón en todo aquello que haces. Parece que es una nimiedad ¿quién se va a fijar en una simple sonrisa?. Un creyente diría que Dios, un agnóstico o un ateo dirían que te fijas tú mismo o que tus actos pueden ser ejemplo para otras personas aunque no lo sepamos. Lo que hacemos tiene repercusión, aunque no lo veamos. El mero hecho de escribir o de publicar lo escrito puede traer consecuencias que yo no puedo controlar. Y eso es lo fantástico de todo este "tinglado" de internet. Puedes tener amigos a los que no conocerás físicamente.

Los tiempos cambian. Y cada uno estamos llamados a vivirlos de la mejor manera posible dentro de nuestras circunstancias. Lo que ayer era novedad, hoy puede ser antiguo. Pensemos por ejemplo en el mundo de la informática. Hoy nos compramos el ordenador mas potente, con mas posibilidades y no han pasado ni tres meses cuando ya se ha visto ampliamente superado por otro. Cuando empezó internet nadie pensaba en que se haría imprescindible para muchos trabajos, que sería el verdadero instrumento globalizador. No se pensó en lo que podía suponer no tener acceso, ni en cómo afectaría a nuestra vida cotidiana. Al hombre su invento se le ha ido de las manos y nos ha cambiado el dia a dia. Y aún quedan consecuencias que no vemos. En la actualidad o te renuevas o mueres. O estás a la última o te quedas fuera.

No hay que temer a los cambios, sino darse cuenta de que son una manera mas de mejorar y adoptarlos con una sonrisa. Con responsabilidad; pero llevando el control de cómo nos afectan personalmente. Siempre cambiar a mejor. Y con la sonrisa, que contagia a los que nos ven y eso permite dar lo mejor de uno mismo. Si yo estoy cansada y veo a mi alrededor a gente que sigue peleando en su dia a dia, con una sonrisa, eso me animará a continuar. Si ese es mi planteamiento de vida, haré o no haré cosas, mas lo que haga dejará marca. Quizá mi trabajo inspire a alguien, al igual que el trabajo de otras personas me inspira a mi a hacer cosas, a continuar en la brecha. No estamos solos en el mundo y, aunque no les veamos, los frutos están ahí. Siempre los frutos aparecen. No perdamos la sonrisa.