La Coctelera

ULTREIA

Si no lo sientes, NUNCA lo lograrás... por tanto... SE TÚ MISMO

Categoría: Las opiniones son libres

9 Octubre 2009

Llevo desde ayer con la extraña sensación de que la historia de la humanidad me está golpeando la cabeza. ¿A qué me refiero? A que me parece que las potencias humanas están dormidas y cuando se despiertan, sólo es para hacer el mal. Pensadlo un momento. Durante toda la historia, los mayores avances se han empleado para hacer daño. La mayoría de los presupuestos militares superan con mucho los de educación, sanidad... En vez de fomentar lo bueno, aprovechamos los conocimientos para hacer de los otros un simple objeto para nuestros fines. Se usan las mentes más brillantes para que investiguen en la guerra, en vez de potenciar otro tipo de descubrimientos. Muchas personas hablan de que puede haber cura para el cáncer, para el sida... pero que no le interesa a las famaceúticas por el elevado coste de los tratamientos paliativos. ¿Puede ser que por hacer negocio se esté dejando que personas estén muriendo? Es casi increíble.

¿Por qué escribo de ésto? Porque creo que todos llevamos dentro dos potencias: la bondad y la maldad. Y lo que no tengo muy claro es por qué siempre nos inclinamos por lo malo. Nos cuentan algo y, casi siempre aplicamos el "piensa mal y acertarás". Podemos hablar de alguien y seguramente hablaremos de algo turbio o malo antes que hablar de cosas buenas, de cosas que pueden recordarnos lo bueno de la vida. ¿Cuántas cosas por otros hacemos a lo largo del día? ¿Nos lo proponemos alguna vez? Hoy en Facebook me he encontrado un estado en el cual se proponía ayudar a alguien. Es algo extraño... pero creo que merece la pena. Hacer el mal es sencillo. Le pegas una patada a una persona, así de sencillo. La famosa violencia gratuita, dar una paliza al dueño de un bar porque pide que se le pague una consumición, o mandar al hospital a tres personas por la caja registradora de un bar de un pueblo pequeño. Sin embargo hay otras que demuestra que el ser humano tiene la bondad dentro y que a veces se acuerda de que puede potenciarla. A veces se olvidan de todo, de las diferencias ideológicas, de edad, de raza, de religión y echan una mano a los otros por el mero hecho de ser seres humanos. Una catástrofe ambiental, una causa justa... y a veces pasa.

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor... si somos capaces de ambas cosas... ¿por qué quedarnos siempre en las mismas cosas? ¿No va siendo hora de que empecemos a mirar con otros ojos?  

8 Octubre 2009

De baja

Llevo desde el martes en casa, de baja. Los médicos no saben realmente lo que tengo; pero creen que estoy incubando algo y con el tema de la gripe A, han optado por dejarme en casa unos días descansando, hasta que me encuentre mejor. ASí que aquí estoy, con el cuerpo como si me hubiese pasado una apisonadora por encima, pero con la cabeza bien lúcida, sin síntomas aparentes de catarros, ni gripe. He tenido fiebre, sí, pero no demasiado alta. Me duele un poco la garganta; pero eso pasa siempre por el trabajo que tengo, en el que no paro de hablar. Así que estos días estoy aprovechando para dormir un poco más, leer y descansar. Me acabé ya el libro de "El vencedor está solo" de Paulo Coelho y puedo asegurar que es su primer libro que no me ha gustado nada, nada, nada. Quizá porque ese toque de novela negra a retazos a Coelho no le pega, el mensaje se difumina y si quiere hablar de lo que es el éxito verdadero, sus lectores habituales tendrán que hacer casi un esfuerzo titánico, leer entre líneas... bueno, casi entre párrafos. Prefiero libros al estilo "La quinta montaña" o "Brida". Entiendo que le apetecía explorar otros mundos... ¿a qué escritor no le apetece de vez en cuando probar otros registros? Pero no sé... podría haberlo hecho de otras formas. Quizá el mundo de las celebridades de cine quedaba demasiado artificial y demasiadas historias entremezcladas con un final, quizá, demasiado forzado para mi gusto, extraño... no sé... lo he visto quizá un libro demasiado comercial para Coelho. No, no me ha gustado. Puede que esperara demasiado de uno de mis autores favoritos, hasta el mejor escribano echa un borrón de vez en cuando. Quizá me he vuelto demasiado exigente. No sé.

Ahora ando buscando un libro que me quite el sabor, el extraño sabor que me ha dejado este último. Porque eso de no poder leer antes de dormir no va conmigo. Aunque sólo sea un párrafo. Si consigue engancharme mejor. Pero realmente, en los últimos tiempos, no es lo normal. LLevos meses con "La mano de Fátima" en la mesilla y no consigo que me enganche. ¿Será acaso algo dentro de mí más que en los libros? ¿Será que me he vuelto demasiado exigente? Puede ser, también me pasa con la música. Escucho un ábum y es como si no me llenara... me cansa demasiado pronto, cuando antes podía estar con un mismo álbum días y días. Quizá estos días de estar en casa en soledad vengan bien, sean como una especie de retiro, como si el propio cuerpo me forzara a entrar en boxes y a hacerme una revisión interna para ver qué ocurre. LLevo ya un año currando, sin vacaciones, con el tratamiento contra la migraña y sin parar... quizá llegó el momento de parar para recapitular, ver de dónde vengo, dónde estoy y a dónde voy. Saber qué es lo que quiero y los medios para conseguirlo. Quizá toca hacer examen de este año de trabajo. Nunca he creído en las casualidades y si mi cuerpo ha decidido pararse, hacer que mis piernas no puedan sostenerme, no me permitan dar un paso, será por algo.  Quizá responda a un parón interior.

27 Agosto 2009

Cambios

Llevo días pensando en escribir este post. No sé cómo desarrollar la idea ni realmente lo que quiero contar- Lo que sé es que quiero hablar de los cambios. Cambios fundamentales que puedan hacer que la vida dé un giro por completo. O cambios superficiales, de los que pocos pueden darse cuenta, salvo quien los vive. Vivimos en el cambio... y casi no lo percibimos. Por no decir que nos da miedo el cambio. ¿No es extraño? Todas las temporadas la televisión nos vomita anuncios que nos invitan a renovar el vestuario. Ahora mismo sabemos que nos acercamos a septiembre, no sólo por el calendario, sino también por el cambio que se está produciendo en los kioscos de prensa, con esa multitud de colecciones que, quien sabe cuántos acabarán de los que empiecen. El cambio siempre es una buena palabra para un lema, ya sea electoral o vital. ¿Realmente cambiamos? Nuestro cuerpo lo hace desde luego. Cogemos más o menos kilos. Nos salen canas, otros pierden pelo. Aparecen las arrugas... empezamos a usar cremas y demás potingues para intentar apaciguar el cambio que sufren nuestros cuerpos con el paso del tiempo. Vivimos en la vorágine del cambio.

¿Por qué pienso ésto? Quizá porque en este mes de Agosto que estamos cerquita ya de abandonar, se ha producido un cambio vital en mi vida. La situación en el trabajo, como ya he dicho en otras ocasiones no era todo lo deseable para estar bien, para trabajar al 100%. Tuve la oportunidad de cambiar a otro departamento. Y de pronto aparecieron los dos grupos. Siempre, ante cualquier decisión aparecerán los dos grupos, al estilo los tigres y los leones de nuestra infancia. Grupo A, de Animadores, los que te dicen las cosas buenas, los que te alientan, los que dan fuerza, no sólo desde la barrera. Grupo P, de Pesimistas, los que te intentan desanimar, hundir en lo más profundo de tu miseria, que te plantan tu retrato al estilo Dorian Grey y no te dejan ver más allá. Realmente, ni unos ni otros dicen la verdad. Porque ni todo es tan bonito, ni tan malo. Y si la decisión es vital, al final, debes tomarla tu mismo. Hacer memoria, sopesar y decidir. Y es que en la  vida los conocimientos por sí solos no conducen a nada. ¿Sirve de algo tener un conocimiento profundo del amor si nunca has amado, si nunca te han amado? NO. Los conocimientos son muy importantes, pero poco efectivos sin experiencia. Hasta que uno no experimenta por si mismo algo, no puede decir que lo conoce. En el caso que trato, el nuevo puesto que me ofrecían, en parte lo conocía, tenía un ligero recuerdo que cuando lo hice en otro tiempo. ¿Me gustó? Bueno, yo no estaba como estoy ahora, ni tenía la experiencia empresarial que tengo ahora. Sé de sobra que podría haber hecho ese trabajo y seguramente bien.

¿Por qué no me cambié? Por las personas. A pesar del "infierno" que he pasado... y aunque algunos no lo entiendan ( a veces yo tampoco) he dado un poco más tiempo por las personas que hay en el departamento. He dejado clara mi situación y que tengo otras posibilidades. Pero he dado un margen de tiempo porque más allá del dinero, del horario, de la satisfacción, yo trabajo con personas de carne y hueso, a las que me encuentro cada mañana y con las que creo que merece intentar una vez más sacar adelante un departamento tocado. El título de mi libro, no está puesto al tun-tun sino que responde a mi filosofía de vida "CORAZÓN HUMANO". Creo en el corazón de las personas no en el plan ñoño, sino en el corazón como garante de todo lo noble y lo bueno, de todo lo humano que tienen las personas. Las cosas pueden hacer con inteligencia, con dinero, con... ejem, digámoslo finamente con vísceras... y con corazón. Y ése es el verdadero recurso más poderoso que, sin embargo, muchas de las empresas desdeñan. Sin embargo, cuando las personas forman equipo y se forman lazos de equipo, no sólo por objetivos, sin competencia insana... entonces, a ese equipo no hay quien le pare y el jefe se convierte en un entrenador. Se ve claramente en los equipos de futbol o por poner un ejemplo más claro, basta con mirar el equilibrio del cuerpo humano, donde todos cumplen su función sin preocuparse si es más importante el páncreas, que el hígado, que el riñón... si te haces una herida, por pequeña que sea que una de las manos, todo el cuerpo estará pendiente, no descansarás hasta que deje de dolerte.

Corazón. Es el que menos cambia. Al que más le cuesta variar y el que más sufre con los cambios. Da miedo entregarlo. No se llena con conocimientos sino con personas, con sentimientos. Y cuando se entrega, difícilmente se cura la herida si te lo rompen. Aunque haya leyes que digan lo contrario, la entrega es  para siempre. Aunque te hagan daño. Porque realmente, lo que puede hacerte cambiar en esta vida son las personas, es encontrarte con una persona que te haga ver el mundo de un modo diferente, sin proponérselo, te descubra una mirada que te saque de tí mismo, de esa maraña en plan ombligo. No son las ideas, sino las personas, las que nos hacen cambiar, aceptar lo que viene y ver la realidad sin tanta dialéctica extraña. El corazón cambia poco; pero depende de uno mismo hacia donde queremos que cambie. Puede albergar los mejores o los peores sentimientos. Podemos dejar que respire o que se pudra, aunque por fuera no lo aparente. Bueno, realmente, al final siempre se nota de lo que vive el corazón. Me contaban hace poco una anécdota de corazón que no cambia, de corazón entregado. Una pareja de ancianos andando por una acera, cogidos de la mano. La mujer iba por el asfalto y el hombre por la acera con el bastón, al ver el hombre un coche, cogió con cariño a la mujer y la metió en la acera, intercambiando su posición con ella. La protegió como supo, sin darle importancia, saliendo de dentro, con naturalidad. No pedía nada a cambio, ni lo hizo por el qué dirán. Lo hizó porque ama a esa mujer y no quería que la pasara nada. No le importó que le vieran... le importaba sólo la otra persona, no el resto del mundo. Porque para ese hombre, todo su mundo gira alrededor de esa mujer... a lo mejor no se lo dice; pero se lo demuestra.

Cambios. Siempre son oportunidades para examinar la vida y ver qué nos gusta y qué hay que cambiar. No hacerlo solos, pues quizá nos ofusquemos en un camino que no nos ayuda o en un pasado que no volverá. El presente está lleno de cambios que merecen afrontarse con todas las ganas y la máxima ilusión del principiante, del enamorado, del aprendiz.

11 Agosto 2009

A pesar de todo

Hay situaciones en la vida en que dan ganas de decir "Vale... me rindo... se acabó". Es como si todo el universo estuviera en contra de uno, como si todo saliera al revés, donde, a cada paso que das, te vas acordando más y más del famoso Murphy y sus leyes. Un ejemplo: te levantas tarde porque el despertador no ha sonado, te quemas con el café, si es que consigues que la cafetera funcione, te quedas sin agua en mitad de la ducha, el atasco se forma cinco minutos antes de llegar al trabajo, te toca aparcar el coche quince minutos más lejos de lo de costumbre mientras empieza a llover de forma torrencial y el paraguas decide que no quiere abrirse por lo que llegas "hecho una sopa" al trabajo. El ordenador no quiere arrancar y al otro lado del teléfono, en vez de soporte informático tienes una especie de seta que no te hace ni caso. Cuando consigues ponerte a trabajar empiezan a caerte marrones y más marrones, sales de uno y entras en otro peor. Esperas una llamada y no llega ni para atrás, por mucho que mires al teléfono. Cuando llega la hora, el coche no arranca, el móvil sin batería, nadie ayuda... y miras al cielo como diciendo "¿Qué, colega, te lo pasas bien?". Ante situaciones, exageradas pero a veces ocurre, de este estilo, podemos rendirnos o continuar. Reconozco que más de una vez me ha pasado por la mente el tirar la toalla y decir "hasta aquí". No sirve de nada pensar que hay gente que está peor... porque hay otros muchos que están mejor. Mal de muchos, ya se sabe.
 
No somos perfectos, por mucho que algunos se lo crean, nos caemos, nos cansamos y sin ánimo... a veces abandonamos, aunque tengamos unas herramientas estupendas. Pienso por ejemplo en un proyecto que hay en la empresa en la que trabajo, pero seguro que hay alguno en las demás empresas que es similar. Una herramienta de comunicación en desuso que, imagino, terminará quitándose porque no se actualiza. Y es una herramienta con un montón de horas de trabajo detrás; pero que nadie mantiene. Una pena que nadie la aproveche, salvo como tablón de anuncios... y cada vez menos. Podría hacer mucho bien por esa gran desconocida que es la comunicación interna en una empresa. ¿Comunicación interna en una empresa? Sí, eso ahorraría muchas reuniones y muchos cargos extraños... pero... como todos los departamentos pecan de "titulitis", porque no sabe lo que hacen... pero .... el cargo es lo primero que te ponen en las tarjetas de visita... de reuniones de dudosa utilidad en muchos casos pero de obligada asistencia sin importar el horario... hay herramientas que son eficaces, podrían emplearse y dar un muy buen servicio que se terminan arrinconando en una maraña de sitios web. El ser humano es así, se aburre pronto de lo que consigue fácilmente. Ocurre con todo, herramientas de trabajo, juguetes, móviles... hasta las personas. Se llega al extremo de no valorar a los que tenemos al lado hasta que los perdemos. No me refiero sólo a los que fallecen. Continuando con el trabajo. Típico caso de persona que pasa desapercibida en un departamento hasta que dice que le han ofrecido un puesto en otra empresa y se va. De repente el jefe cae en la cuenta de que esa persona era útil y... ¡anda! Le hace una contraoferta. ¿Acaso no era útil cuando no le hacías ni caso? ¿Acaso no viste las señales de que esa persona existía? ¿Tan en su mundo estaba el jefe que sólo veía un número? Yo no acepto contraofertas. Cuando he tomado la decisión de irme, por mucho que me ofrezcan, me voy. Porque ya tuvieron el momento, la oportunidad de mantenerme en ese departamento y, quién sabe por qué, no lo hicieron. Valorar "la infidelidad", premiar "la queja" no creo que sea lo mejor. Es algo que nunca he entendido de las políticas de fidelización de ciertas empresas. ¿Quieres conseguir un móvil gratis? Dile a tu operador que te vas con otra compañía. ¿No es absurdo? ¿Y el cliente que está contento con el servicio, con el trabajo que haces? ¿A ese no se le hace nada? Conozco personas que llevan años pagando en una misma compañía sin tener una disminución de la cuota, mientras que a los "quejicas" se les "premia" con descuentos. ¿Merece la pena aceptar el chantaje de esos clientes? No lo sé.
 
Rendirse. Vuelvo al tema original que una vez más me he ido por las ramas. Tenemos la tentación casi a diario de rendirnos ante los elementos, como si estuviéramos en una lucha constante contra todo. ¿Por qué entendemos la vida como lucha? Pues... realmente no lo sé. Supongo que es porque nuestro mundo es físico, sabemos del esfuerzo de conseguir cosas y de nuestra mentalidad dialéctica, es decir, para que alguien gane, tiene que haber alguien que pierda, siempre tiene que haber dos opciones. Y esas dos opciones son, primeramente, interiores. Actitudes personales de cómo enfrentarse a la realidad. Puedes levantarte e ir a por todas o rendirte por dentro, dejándote llevar por la corriente. Ambas opciones son válidas, aceptables en algunas situaciones. Aunque sólo sea para hacer acopio de fuerzas. No siempre podemos estar al cien por cien. Realmente no es una rendición, sino un momento de "repostaje", de parar el tiempo. Porque siempre hay que tener alguna parada de tiempo, algún espacio en blanco. No se puede hacer una actividad constante, no sería bueno. Hasta la persona más activa necesita vacaciones, introducir un cambio en la rutina diaria. Cambiar de aires, variar un poco. No es una rendición, sino un punto. Quizá seguido, quizá y aparte. El propio cuerpo necesita el descanso, necesita dormir de vez en cuando, aunque nos empeñemos (o lo que es peor, otros se empeñen, en no dejarle descansar). Esos momentos vienen muy bien, para retomar la tarea con redoblado empeño, con nuevas ideas y más energía. Cada día, poco a poco, como si lleváramos batería al estilo el móvil, nos vamos desgastando... y al final... o nos conectamos a la corriente o, irremisiblemente, nos apagamos.
 
¿Desanimarse? NO. A pesar de todo. Aunque parezca que no vamos a ningún lado, que nuestros esfuerzos no sirven para nada, que está todo el pescado vendido y que el mundo no cambia. ¿Desanimarse? NO. Porque si uno se desanima, a lo mejor, otro sigue su ejemplo y se desanima también y al final se produce efecto cascada. Pero... al contrario, si uno sigue, un poquito más, quizá otro, continúa otro poquito más, y otro, y otro... y el efecto cascada se convierte en una contracorriente que puede cambiar algo. ¿Desanimarse? NO. Porque tarde o temprano tendrás que pelear, te guste o no y, a nadie le guste tener al lado a alguien que no para de quejarse, que carga con un montón de piedras. ¿Desanimarse? NO. Porque, aunque no lo veas, siempre hay alguien al lado que cuenta contigo.

9 Agosto 2009

Desde hace meses pertenezco a una de esas redes sociales que una no sabe muy bien para qué sirve, hasta que entra, Facebook. Muchos le tienen miedo, otros lo usan para reirse de las fotos de los perfiles (¿no tendrán nada más interesante que hacer? lo que no saben, es que puede que haya otras personas que se rían de las fotos de los primeros), algunos para buscan a conocidos del cole, de la universidad, o del parvulario, familiares cercanos, o amigos de antiguos vecindarios. Cada uno busca lo que le interesa y está bien. El tema es que hay dos aplicacaciones que están "casi" de moda en los perfiles que conozco: las galletas de la fortuna y los tréboles. Se tratan de darle a un botoncito y te sueltan frases... algunas abstractas y otras como si de una pitonista se tratase. No está mal. Reconozco que me divierte. Pero en el fondo, me hace reflexionar sobre la necesidad que tenemos de que alguien nos ayude, de tener "maestros vitales". Conozco personas que consultan el horóscopo a diario... y que se cumple. Efectivamente, porque hacen que se cumpla, de cómo creen en la conjunción de los planetas. Parece como si necesitáramos tener una especie de máximas diarias que nos ayudaran a buscar un sentido a la vida, al día a día, a salir de la rutina. ¡Como si en el día no hubiera señales suficientes como para salir de la rutina! En el tiempo en el que estamos, por ejemplo, la gente mide las horas de forma completamente diferente: los que se van de vacaciones viven la semana anterior como si fueran meses, y los que vuelven, con la nostalgia del tiempo vivido. ¿Por qué nos cuesta vivir el presente? Pues si tuviera respuesta, me haría de oro, os lo aseguro. Tengo mi propia respuesta, que seguramente, sólo será válida para mí.

Galletas y tréboles. Confiamos en lo que dicen sendos programas de ordenador, en frases que han tecleado otras personas anónimas... porque, a lo mejor, no tenemos a nadie al lado que nos pueda ayudar en un momento complicado, en un momento de soledad, de cambio, de dificultad. ¿Por qué la gente va a los psicólogos? Porque ya nadie sabe escuchar. Hacen falta profesionales que enseñen a escucharse a uno mismo, que nos ponga en paz con uno mismo para poder vivir dentro del pellejo de uno sin tirarse de los pelos y sin machacar demasiado al de al lado. ¿Qué ha pasado? La educación ha fallado. Nos han vendido demasiado ese mundo tan perfecto, de sobresalientes, de gente 10, de 90-60-90, que cuando te mirar, que cuando caes, que cuando no llegas... casi da vergüenza confesarlo...ups! menudo lapsus, he usado la palabra confesión y eso en esta sociedad laicista es casi vergonzoso... reconocer que no puedes, que de hecho puedes equivocarte y puedes hacer algo mal... es malo. Mejor callar y tragar... y nada de lloros, por favor, no vaya a ser que demuestres que eres débil y entonces se aprovecharán de ti... ¿Sabéis lo que os digo? UN CUERNO. No soy una mujer 10, ni lo quiero ser. Meto la pata ¿y qué? Todos lo hacemos... si me caigo, ojalá reaccione como Dani, mire alrededor con una sonrisa y diga "me he caído" sin darle más importancia... y adelante. Tengo gente a mi alrededor que me escucha, que me ayuda y que me dice lo que piensa, aunque a veces no me guste. ¿Necesito los tréboles y las galletas? No, aunque esas frases me gustan porque me recuerdan que tengo gente de carne y hueso muy sabia, aunque no tengan CUM LAUDE.

¿Qué tiene que ver lo anterior con perseguir los sueños? Llevo dias pensando en dos amigos que están más allá del charco, persiguiendo su sueño, guiándose por su corazón que es la gran galleta y al que menos escuchamos. Que han dudado y que a veces tienen miedo de los pasos; pero que han seguido, creyendo en aquello que merece la pena, que intuían que les llenaba la vida. Personas que un buen día se calzaron las zapatillas en busca del queso que llenara su apetito, sintiendo el coraje de tener miedo al cambio. Que buscan las fuerzas primero dentro y que desde ahí hacen sus cálculos. Perseguir los sueños. Algunos diran que está bien para la juventud, otros que lo dejan para cuando toque la lotería o cuando se jubilen... ¿quién asegura que se llegará a ese tiempo? ¿No será mejor perseguir los sueños, la felicidad del momento actual? No me refiero a la felicidad pasajera, a pillarte una melopea, a las drogas... la felicidad del corazón que sale por los ojos y que se desprende hasta por las orejas. Y sueños que no agreden a los demás, al estilo los problemáticos e intransigentes, los que son "monoideas" en su más amplio concepto (terroristas, extremistas, hinchas ultras...). Si se quiere cambiar la fealdad del mundo hay que cambiar por el minuto actual de uno mismo. Tal cual. Esa es la única receta. No se trata de cosas grandes, sino de las cosas pequeñas, de pequeños actos. Teniendo sueños y persiguiéndolos. Y si te caes... te levantas, te sacudes el polvo, revisas las heridas, sonríes y adelante. Si necesitas una galleta que te lo diga... ¿No te vale este post?  

26 Mayo 2009

Lo que hay que ver

Hay cosas que no comprendo. El país está pasando una crisis como pocas veces se han visto y los sindicatos se dedican a boicotear TELEMADRID... a atacar a Esperanza Aguirre, la presidenta democráticamente elegida de la Comunidad de Madrid. ¿Alguien me lo explica? ¿Dónde están los sindicatos para reclamar propuestas serias a favor del empleo al gobierno? Gobierno que se llena la boca diciendo que es socialista pero que recuerda mas bien al caciquismo del antiguo Egipto porque van a ver qué pueden sacar y nada más. Si hace años se destapó la cultura del pelotazo, la política de la bodeguilla, ahora chupan los amiguetes de la ceja, que usan lo de todos para beneficiarse sólo ellos. Se permiten el lujo de usar aviones militares con fines partidistas y nadie dice nada. Sólo se promueve lo que está de acuerdo con lo que nos quiere vender la ideología predominante. En estos tiempos que corren, en que los gobernantes pretenden vendernos la idea de que el aborto es el mejor invento y una liberación (ni de coña, pero bueno) si vas a un centro de orientación familiar, casualmente,  podrán ofrecerte una lista de clínicas donde abortar; pero no te dirán nada de las ONG's aconfesionales que ofrecen ayudas a las mujeres embarazadas para que traigan al mundo a sus hijos. ¿Casualidad que sólo se dé una parte de la información? ¿Casualidad que sea siempre la que le interesa al poder? ¿Por qué será que no creo en esas casualidades? Algunos se creen que por no dar la información es como si esa realidad dejara de existir, es como cuando en el colegio nos tapábamos los oídos y decíamos el "habla chucho que no te escucho". Intentan tapar enfermedades simplemente no dando la información y claro cuando un medio dice que en un cuartel está habiendo casos de gripe A, las ministras se "enrrabietan" como si de niñas se tratasen cuando se ha descubierto su secreto y hablan todo airadas de lealtad, de dignidad... de todo de lo que el gobierno carece, por supuesto. ¿Lealtad? ¿Pueden hablar de lealtad los que no cumplen con su cometido? ¿Pueden hablar de no mentir los que negaron la crisis en la que estamos inmersos? ¿Pueden hablar de dignidad los que negociaron con asesino que seguían planeando quitar vidas humanas, que se mofaban del dolor de las víctimas? ¿De verdad no se les cae la cara de vergüenza? Supongo que para eso hay que tener decencia y humildad, saber reconocer las cosas... y eso, algunos políticos no saben lo que es. Ni los políticos, ni los sindicatos que que parece que no se enteran de quién es el enemigo común, de quién está trabajando por los ciudadanos y quién está trabajando para sus amiguetes. Supongo que chupatintas hay en todos sitios, de los que se aprovechan de los demás y crean un emporio bajo la bandera de la igualdad y del comunismo marxista con animo de lucro intelectualoide poco artístico. Porque a mi me hace mucha gracia que una sociedad de autores con ánimo de lucro reparta sus beneficios y el 75 por ciento de los mismos se lo lleven sólo unos que salieron en una plataforma de gestos  de manos en la cara. Autores de una sola canción y que reniegan de sus orígenes o que van de comunistas... En fin, lo que hay que ver

25 Mayo 2009

El día que los del gobierno descubran lo sencillo que es echar la culpa a los informáticos creo que se acabarán todos los problemas. En mi trabajo, siempre que hay problemas, la culpa es de los informáticos, de sus sistemas operativos que se cuelgan , que importunan, que impiden que realicemos nuestro trabajo lo mejor posible, cuando tenemos la suerte de tener las herramientas para hacer nuestro trabajo y no hay que recurrir al socorrido lapiz y papel porque no hay forma de que funcione nada. Cada día se inventan más y más cacharros informáticos, que se supone que deben hacer las cosas más sencillas... y supongo que a alguien se las hará, pero lo cierto es que lo que consiguen es complicarlas a muchos y que las mujeres de los informáticos veamos cada vez menos el pelo a nuestros maridos. Sí, ellos están en lo suyo, disfrutando porque le gusta ( o por lo menos es lo que decían ) lo que hacen... pero al final su trabajo condiciona el de muchos mas. Si yo me equivoco en el mío, pues me cae una regañina (si llega) o me echan a la calle; pero si ellos se equivocan... las empresas se paran y las pérdidas se multiplican. Son conscientes... algunos sí, otros ya son como una especie de funcionarios-forenses que ni sienten ni padecen y les importan tres pimientos los demás con tal de que el sueldo llegue al banco.

Luego están las clases de personas que usan las máquinas: técnicos, usuarios, creativos y aficionados. Los técnicos parece que hablan para cuatro sabios. Lo mejor cuando se bajan del pedestal y te ayudan a aprender. Lo malo cuando se quedan en la burocracia y te piden que les mandes un correo para que te arreglen el e-mail ¿¿??¿¿?? Estamos los usuarios que a veces vamos de que entendemos cuando no sabemos más que cuatro cosillas, que le pedimos a los programas que hagan muchas cosas que no pueden hacer y que nos desesperamos por lo que pueden hacer. Están los creativos que piensan en facilitar las cosas a los dos primeros grupos y no miden las consecuencias de sus actos. Piensan en lo que es su trabajo y lo que pueden sacar de bueno para la empresa sin ver quiza que por ello puede que necesiten guardaespaldas porque el comité de empresa les odia pues sus creaciones están provocando despidos... quizá necesarios... quizá injustos. Y luego están los aficionados que sólo sacan provecho de sus máquinas y de sus programas, que saben 4 cosas que son las que necesitan y no pasan de ahí. Están contentos con eso y no necesitan nada más. Quizá todos en algun momento estamos en una de esas clases.

¿Sabrá el gobierno de la existencia de esos seres a los que casi todos les echamos la culpa cuando las cosas fallan? No creo, porque si fuera así, sabrían de la existencia del reset y eso en economía y en política no existe. El mundo real no es tan sencillo, es más humano, más complicado. Para muchos, para muchas, en nuestro mundo, afortunadamente, hay informáticos que hacen el mundo más agradable, más divertido, un lugar mejor para vivir. Un mundo en el que merece la pena luchar por aquello que se cree, por los valores que tenemos, que compartimos con aquellos que queremos. Y esos sistemas, esos softwares siempre funcionan, siempre son sencillos de usar.

20 Mayo 2009

España es un país de oportunidades, donde hasta la persona menos capacitada puede llegar a tener relevancia... o un ministerio. La última "perla" que nos ha regalado una ministra "oportunista" es que un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no un ser humano y que eso no tiene ninguna base científica. ¿Dónde habrá estudiado la ministra? Porque si un feto no es un ser humano... ¿qué es? Lamentable que una persona así esté cobrando un sueldo que pagamos todos. Porque lo que ha dicho carece de fundamento científico. ¿O es que podemos dar a luz plantas? Está claro que esta persona no ha estado embarazada. Si quiere vender su ideología, que lo haga, pero que no se disfrace de científica cuando no tiene ni idea de lo que habla. Sólo las mujeres que han tenido la experiencia de tener una vida dentro de su cuerpo sabe lo que es un feto de 13 semanas, con un corazoncito que late, unas piernas que se mueven... es un ser humano, le guste o no. Un ser humano diferente a la madre que lo lleva. Y eso no es religión, sino una realidad. ¿Por qué no habla de los trastornos que sufren las mujeres después de abortar? No está muy bien que el polito demagógico de turno acuda a un programa de televisión y se haga una foto con una persona con síndrome de Down y luego hable de aborto de los fetos que tienen síndrome. Claro que, como la coherencia es algo que no tiene en alta estima la clase política pues todo vale. Pues no, no todo vale. ¿Confiar en los jóvenes para que puedan abortar sin permiso de los padres? ¿Y por qué no se rebaja la edad para conducir, votar, trabajar, para ir a la cárcel? Si vamos a confiar en los jóvenes, hagámoslo de verdad... ¿Por qué se sobre protege en unas cosas y otras no? Porque poner un 0 a una chica puede traumatizarla... pero abortar segun nuestros gobernantes no le traumatiza si no tiene que pedir permiso a sus padres. De verdad que las últimas perlas que nos regalan nuestros gobernantes es para pensarse seriamente de dónde les han sacado

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