La Coctelera

ULTREIA

Si no lo sientes, NUNCA lo lograrás... por tanto... SE TÚ MISMO

Categoría: Día a día

5 Octubre 2009

El próximo 17 de Octubre miles de ciudadanos vamos a salir a la calle a manifestarnos por la Vida, la Mujer y la Maternidad, solicitando un plan de ayuda al embarazo no un plan de muerte. Allí habrá gente de todos los tipos, creyentes y agnósticos, de izquierdas y de derechas... porque que nadie se engañe, estoy segura de que hay votantes del "cejageta" que no están de acuerdo con el asesinato de seres humanos no nacidos de 16 semanas. Si nos movilizamos por asesinatos, actos terroristas... ¿cómo no hacerlo por los que no tienen voz, por los que no sentirán el abrazo de sus padres, ni el viento en sus mejillas? El aborto es un drama no sólo para la vida que se apaga. No se dice lo que sufre la mujer que lo hace. No hay derecho que se les empuje a matar a sus propios hijos por razones económicas o porque no se les presenta otreas alternativas. ¿Alguien se ha preguntado cuántos descubridores de vacunas se han quedado en el camino? Apostar por la vida es algo de valientes, desde luego, pero hay muchas organizaciones que ayudan. Y repito, no son sólo las instituciones eclesiásticas, que hay ONG's aconfesionales que también apuestan por ello. ¿Es normal que a los asistentes sociales se les obligue a dar un listado de centros donde abortar está subvencionado pero no se les permita desde el gobierno dar el listado de entidades que les pueden dar la otra opción? Y no es sólo el gobierno central, que las comunidades también hacen lo suyo. 

Sí, cada vida importa y por eso merece la pena dejar la comodidad y venir a Madrid el 17 de Octubre, a la Puerta del Sol, a una fiesta de las familias, cada uno en su situación. ¿No decían algunos políticos que la calle era suya? Pues que lo demuestren esta vez, que escuchen a los ciudadanos, a los que representan. Esos ciudadanos que son algo más que pagadores de impuestos o posibles votos. ¿Están buscando respuestas a la crisis? Que empiecen revisando los valores de la familia. Si les importan los votos, que piensen los que han perdido con los abortados. No me cansaré de decirlo, todo lo que está ocurriendo proviene de un problema de fondo, lo que está fallando es la familia. Los hijos se ven como una carga, como algo que te quita libertad. Cuando dí la noticia de que estaba embarazada más de uno me dijo "se te acabó el dormir". Bueno, quizá duerma menos, pero sueño más despierta, tengo una luz más en mi vida, una responsabilidad mayor. A veces asusta, a veces me lo comería; pero nunca me he arrepentido de verle la cara, de darle la oportunidad de vivir. Porque tiene derecho a vivir. Desde su misma concepción, Dani ya era un ser distinto a mi y quien ha estado embarazada lo sabe. Otra cosa es que quiera aceptarlo pero lo sabe, los cambios corporales te lo demuestran.

Esta vez no puedo quedarme en casa. Hay que estar allí, porque la vida importa. No es un partido de fútbol, ni un concierto, ni unas rebajas. Son vidas de unos pequeños las que están en juego. ¿Servirá de algo? Lo que no sirve de nada es quedarse en casa si no hay impedimento grave para no ir.

28 Septiembre 2009

A pesar de que parece difícil y que puede que no sea, políticamente correcto, muchos en Madrid aspiramos a que esta vez se cumpla la corazonada. Difícil porque en el 2012 se celebran en Europa y la historia suele indicar que los Juegos Olímpicos saltan de continente cada cuatro años. Políticamente no es correcto, porque me temo que el papel internacional español de los últimos años ha sido más bien "lamentable". Pero, a pesar de todo, el espíritu olímpico de Madrid es innegable, el afán de superación y muchas de las instalaciones y de los requisitos están cumplidos. Esta semana no puedo menos que unirme a la corazonada. No sólo porque Madrid es de las pocas capitales occidentales europeas (por no decir la única) que no ha sido sede de los Juegos, sino porque el deporte español está copando los primeros puestos en la élite. España empieza a ser buena y no sólo en waterpolo. Ahí está la selección de fútbol que aguanta tanto fichaje multimillonario, la de baloncesto con todo un campeón de NBA, la "armada española" en tenis, ciclismo... Las instalaciones en Madrid están muy avanzadas y las plazas hoteleras... bueno... Madrid está acostumbrada a reuniones, congresos y eventos de todo tipo. La ciudad ha cambiado y ha recibido muchos golpes. Este país se merece la oportunidad de enseñar al mundo la capacidad de superación, de ir más lejos, de competir de verdad, de demostrar el verdadero espíritu olímpico.

 ¿Podrá hacerlo España en medio de una crisis de valores como en la que estamos? Porque más que la crisis económica que tarde o temprano se irá, la crisis española es de valores. Valores en los que parece que es más importante cuidar que una niña salga en un medio de comunicación que el hecho que pueda abortar sin que ningun adulto de su familia se entere. ¿Es más peligroso salir en la prensa que abortar? Es un doble rasero. ¿Por qué importa tanto ahora cambiar la ley del aborto o la de la libertad religiosa? ¿Son los verdaderos problemas de la sociedad? Se suben los impuestos maquillándolos como maneras solidarias de superar la crisis. Nos quitan los 400 euros, con lo que el IRPF sube. ¿A quién le afecta más a alguien que cobra 1000 € o a alguien que cobra 4000 €? Yo tengo mi propia respuesta, aunque creo que la dejo entreveer. Si eso es grave, me temo que los últimos acontecimientos, los que nos podemos encontrar en la calle de cualquier pueblo, de cualquier ciudad es mucho más preocupante. Nuestros jóvenes no tienen referencia en lo que se refiere a educación. En mi época, si llegabas con un suspenso a casa, la bronca era para ti, ahora si llegas con un suspenso, la bronca es para el profesor. Antes, llegabas y los padres te tomaban la lección, se ocupaban de controlar lo que veías en televisión, la hora a la que entrabas... ahora, muchos jóvenes tienen tele... (telefono, televisión) y hasta ordenador en el cuarto. Nosotros nos hartábamos a jugar en la calle... ahora la juventud juega a través de la red. Los jóvenes queman etapas de manera mucho más rápida. Bueno más que los jóvenes, diría que son las chicas... vas por la calle y algunas van vestidas que parece que tienen veintitantos cuando no tienen ni edad de llevar una moto. Quieren hacerse mayores demasiado pronto. Ya echaran en falta esos años y cuando tengan esos veintitantos corporalmente, puede que tengan 80 años en la mente, que sean viejos de mente.

¿Puede un país así vivir un espíritu olímpico? Sí, porque siempre hay esperanza en los jóvenes. Ellos mismos saben que las cosas no van y aunque en esta generación extraña parece que están demasiado "desatados" lo cierto es que hay mucha gente sana, estupenda, que sabe que esa diversión dura poco y deja como mucho una resaca y mobiliario urbano destrozado. Los primeros ejemplos son los deportistas y los errores que se han cometido siempre se pueden remediar. Sí, ya sé que el mundo no suele decir ésto pero es que es verdad: Los errores se pueden remediar si nos damos cuenta de que son errores y son sinceros y capaces de reconocerlos. Tarde o temprano la gente descubre sus propios errores y termina aprendiendo de ellos ¿por qué esta generación va a ser distinta? Las Olimpiadas puede ser una oportunidad estupenda, al igual que lo han sido para Pekin. Sí, cierto es que España no tiene el potencial de China. 

¿Lo conseguiremos? Pues no lo sé. Esto es como lo de la lotería, puedes tener corazonadas... pero que se cumplan, ya es otra historia. Que no se diga que no tenemos ilusión, ni ganas... eso desde luego que no faltan.   

27 Septiembre 2009

A lo mío

Mientras todo el país anda hablando de una foto desafortunada, yo estoy a lo mío y voy a hablar de lo que me importa. Total, ya se han gastado muchos minutos en hablar de la vestimenta de unas adolescentes y en mi blog, quien decide la actualidad soy yo. Mi actualidad es que estamos montando un acuario. Al peque de la casa, le encanta la película de "Buscando a Nemo" por lo que nos hemos lanzado a la aventura de montar un acuario de agua salada, no muy grande. Unos 200 litros que hace que si no tenemos mucho tiempo libre, ahora tengamos un poquito menos. Y, caray, un poco más y nos hacemos la carrera de ciencias del mar porque es tremendo lo que hay que saber para que todo esté bien. Test de los componentes más variopintos (nitritos, nitratos, calcio, magnesio, fósforo, amoniaco...) que si algas, que si bacterias, que si la arena, que si la roca viva, el tipo de luz, el tipo de comida, los peces, los invertebrados... un montón de cosas que desconoces. Lo primero es decidir si agua dulce o agua salada. El agua dulce es, supuestamente más sencillo, pero el agua salada es más vistosa. Como a Dani le encanta Nemo, decidimos que era de agua salada. Por ahora es un hobbie de lo más entretenido. Algunos nos han dicho que tener un acuario trae mala suerte. No sé, no creo en esas cosas. Para mí es como tener una ventana al mar, en un año en que no hemos tenido vacaciones y que ya empieza a hacerse cuesta arriba. Poder dedicar al día 5 minutos a escuchar el caer del agua, el movimiento de las algas, buscar las caracolas o ver a los peces... poder pensar 5 minutos al día en algo que no sea trabajo ya es algo que merece la pena. Saca de la rutina habitual y devuelve a una realidad diferente. Una realidad que está más allá de dinero, de historias negativas, de crisis o de partidos de futbol.

¿Cuántos peces tenemos? Por ahora 3 damiselas. No sé si son machos o hembras. Son de especie Domino, Chromis y Stegastes... ya les hemos puesto nombres: Dominó, White y Gris. Gris, antes era black, pero Dani nos demostró que no era del todo negra así que se le ha cambiado el nombre. Parece que si no le ponemos nombre era como si nos dieran un poco igual. Ahora, de vez en cuando paro para ver cómo corretean por su nuevo hogar, por el acuario en el cual nos quedamos embobados mirando. Si se aclimatan bien, en unos días meteremos los pez payaso, los nemo como dice Dani. Nuestra idea es meter un pequeño tiburoncillo y todo. No podemos tener mascotas como perros y gatos por nuestro horario y por incompatibilidades alérgicas, así que los peces son la mejor opción. ¿Qué pasará cuando nos vayamos de vacaciones? Bueno, siempre nos hemos arreglado, no creo que con esto sea diferente. ¿Cuántos peces más meteremos? Calculo que unos 15, como máximo porque los que tenemos en mente crecen hasta unos 14 centímentros, menos el tiburón cebra que puede medir 30 cms. Además queremos meter anémonas, puede que nos salga algun coral.

No me esperaba que este mundo en el que nos estamos adentrando fuera tan divertido. Ver a los peces recorriéndose el acuario o a las caracolas limpiando las piedras o buscando a las leopardo que se adentraron en la arena del fondo y no las hemos vuelto a ver, es mucho más divertido que ver la televisión. No me extraña que haya personas que hagas meditación enfrente de los acuarios.

7 Septiembre 2009

No, no es un deseo de cumpleaños, pues aunque hoy cumplo 33, no me refiero a ese tipo de deseos. ¿No os ha pasado nunca que os gustaría tener una cámara para ver algo especial? En mi caso me encantaría ver a Dani en el cole, o la cara de mi marido cuando está buscando una floristería abierta para comprarme un ramo de margaritas, la cara de mis padres al otro lado del teléfono cuando les dijimos que iban a ser abuelos. Momentos únicos, irrepetibles y que si estuviera presente no serían igual. Me encantaría poder verlo sin que ellos lo supieran, no en plan cotilla, sino como una observadora. ¿Podrá ocurrir algun día? Supongo que no, porque siempre habrá detalles que me pierda... tendría que ir con mil webcams por lo menos, siguiendo a las personas que quiero y que me quieren, personas que se interesan por mi.

27 Agosto 2009

Cambios

Llevo días pensando en escribir este post. No sé cómo desarrollar la idea ni realmente lo que quiero contar- Lo que sé es que quiero hablar de los cambios. Cambios fundamentales que puedan hacer que la vida dé un giro por completo. O cambios superficiales, de los que pocos pueden darse cuenta, salvo quien los vive. Vivimos en el cambio... y casi no lo percibimos. Por no decir que nos da miedo el cambio. ¿No es extraño? Todas las temporadas la televisión nos vomita anuncios que nos invitan a renovar el vestuario. Ahora mismo sabemos que nos acercamos a septiembre, no sólo por el calendario, sino también por el cambio que se está produciendo en los kioscos de prensa, con esa multitud de colecciones que, quien sabe cuántos acabarán de los que empiecen. El cambio siempre es una buena palabra para un lema, ya sea electoral o vital. ¿Realmente cambiamos? Nuestro cuerpo lo hace desde luego. Cogemos más o menos kilos. Nos salen canas, otros pierden pelo. Aparecen las arrugas... empezamos a usar cremas y demás potingues para intentar apaciguar el cambio que sufren nuestros cuerpos con el paso del tiempo. Vivimos en la vorágine del cambio.

¿Por qué pienso ésto? Quizá porque en este mes de Agosto que estamos cerquita ya de abandonar, se ha producido un cambio vital en mi vida. La situación en el trabajo, como ya he dicho en otras ocasiones no era todo lo deseable para estar bien, para trabajar al 100%. Tuve la oportunidad de cambiar a otro departamento. Y de pronto aparecieron los dos grupos. Siempre, ante cualquier decisión aparecerán los dos grupos, al estilo los tigres y los leones de nuestra infancia. Grupo A, de Animadores, los que te dicen las cosas buenas, los que te alientan, los que dan fuerza, no sólo desde la barrera. Grupo P, de Pesimistas, los que te intentan desanimar, hundir en lo más profundo de tu miseria, que te plantan tu retrato al estilo Dorian Grey y no te dejan ver más allá. Realmente, ni unos ni otros dicen la verdad. Porque ni todo es tan bonito, ni tan malo. Y si la decisión es vital, al final, debes tomarla tu mismo. Hacer memoria, sopesar y decidir. Y es que en la  vida los conocimientos por sí solos no conducen a nada. ¿Sirve de algo tener un conocimiento profundo del amor si nunca has amado, si nunca te han amado? NO. Los conocimientos son muy importantes, pero poco efectivos sin experiencia. Hasta que uno no experimenta por si mismo algo, no puede decir que lo conoce. En el caso que trato, el nuevo puesto que me ofrecían, en parte lo conocía, tenía un ligero recuerdo que cuando lo hice en otro tiempo. ¿Me gustó? Bueno, yo no estaba como estoy ahora, ni tenía la experiencia empresarial que tengo ahora. Sé de sobra que podría haber hecho ese trabajo y seguramente bien.

¿Por qué no me cambié? Por las personas. A pesar del "infierno" que he pasado... y aunque algunos no lo entiendan ( a veces yo tampoco) he dado un poco más tiempo por las personas que hay en el departamento. He dejado clara mi situación y que tengo otras posibilidades. Pero he dado un margen de tiempo porque más allá del dinero, del horario, de la satisfacción, yo trabajo con personas de carne y hueso, a las que me encuentro cada mañana y con las que creo que merece intentar una vez más sacar adelante un departamento tocado. El título de mi libro, no está puesto al tun-tun sino que responde a mi filosofía de vida "CORAZÓN HUMANO". Creo en el corazón de las personas no en el plan ñoño, sino en el corazón como garante de todo lo noble y lo bueno, de todo lo humano que tienen las personas. Las cosas pueden hacer con inteligencia, con dinero, con... ejem, digámoslo finamente con vísceras... y con corazón. Y ése es el verdadero recurso más poderoso que, sin embargo, muchas de las empresas desdeñan. Sin embargo, cuando las personas forman equipo y se forman lazos de equipo, no sólo por objetivos, sin competencia insana... entonces, a ese equipo no hay quien le pare y el jefe se convierte en un entrenador. Se ve claramente en los equipos de futbol o por poner un ejemplo más claro, basta con mirar el equilibrio del cuerpo humano, donde todos cumplen su función sin preocuparse si es más importante el páncreas, que el hígado, que el riñón... si te haces una herida, por pequeña que sea que una de las manos, todo el cuerpo estará pendiente, no descansarás hasta que deje de dolerte.

Corazón. Es el que menos cambia. Al que más le cuesta variar y el que más sufre con los cambios. Da miedo entregarlo. No se llena con conocimientos sino con personas, con sentimientos. Y cuando se entrega, difícilmente se cura la herida si te lo rompen. Aunque haya leyes que digan lo contrario, la entrega es  para siempre. Aunque te hagan daño. Porque realmente, lo que puede hacerte cambiar en esta vida son las personas, es encontrarte con una persona que te haga ver el mundo de un modo diferente, sin proponérselo, te descubra una mirada que te saque de tí mismo, de esa maraña en plan ombligo. No son las ideas, sino las personas, las que nos hacen cambiar, aceptar lo que viene y ver la realidad sin tanta dialéctica extraña. El corazón cambia poco; pero depende de uno mismo hacia donde queremos que cambie. Puede albergar los mejores o los peores sentimientos. Podemos dejar que respire o que se pudra, aunque por fuera no lo aparente. Bueno, realmente, al final siempre se nota de lo que vive el corazón. Me contaban hace poco una anécdota de corazón que no cambia, de corazón entregado. Una pareja de ancianos andando por una acera, cogidos de la mano. La mujer iba por el asfalto y el hombre por la acera con el bastón, al ver el hombre un coche, cogió con cariño a la mujer y la metió en la acera, intercambiando su posición con ella. La protegió como supo, sin darle importancia, saliendo de dentro, con naturalidad. No pedía nada a cambio, ni lo hizo por el qué dirán. Lo hizó porque ama a esa mujer y no quería que la pasara nada. No le importó que le vieran... le importaba sólo la otra persona, no el resto del mundo. Porque para ese hombre, todo su mundo gira alrededor de esa mujer... a lo mejor no se lo dice; pero se lo demuestra.

Cambios. Siempre son oportunidades para examinar la vida y ver qué nos gusta y qué hay que cambiar. No hacerlo solos, pues quizá nos ofusquemos en un camino que no nos ayuda o en un pasado que no volverá. El presente está lleno de cambios que merecen afrontarse con todas las ganas y la máxima ilusión del principiante, del enamorado, del aprendiz.

11 Agosto 2009

A pesar de todo

Hay situaciones en la vida en que dan ganas de decir "Vale... me rindo... se acabó". Es como si todo el universo estuviera en contra de uno, como si todo saliera al revés, donde, a cada paso que das, te vas acordando más y más del famoso Murphy y sus leyes. Un ejemplo: te levantas tarde porque el despertador no ha sonado, te quemas con el café, si es que consigues que la cafetera funcione, te quedas sin agua en mitad de la ducha, el atasco se forma cinco minutos antes de llegar al trabajo, te toca aparcar el coche quince minutos más lejos de lo de costumbre mientras empieza a llover de forma torrencial y el paraguas decide que no quiere abrirse por lo que llegas "hecho una sopa" al trabajo. El ordenador no quiere arrancar y al otro lado del teléfono, en vez de soporte informático tienes una especie de seta que no te hace ni caso. Cuando consigues ponerte a trabajar empiezan a caerte marrones y más marrones, sales de uno y entras en otro peor. Esperas una llamada y no llega ni para atrás, por mucho que mires al teléfono. Cuando llega la hora, el coche no arranca, el móvil sin batería, nadie ayuda... y miras al cielo como diciendo "¿Qué, colega, te lo pasas bien?". Ante situaciones, exageradas pero a veces ocurre, de este estilo, podemos rendirnos o continuar. Reconozco que más de una vez me ha pasado por la mente el tirar la toalla y decir "hasta aquí". No sirve de nada pensar que hay gente que está peor... porque hay otros muchos que están mejor. Mal de muchos, ya se sabe.
 
No somos perfectos, por mucho que algunos se lo crean, nos caemos, nos cansamos y sin ánimo... a veces abandonamos, aunque tengamos unas herramientas estupendas. Pienso por ejemplo en un proyecto que hay en la empresa en la que trabajo, pero seguro que hay alguno en las demás empresas que es similar. Una herramienta de comunicación en desuso que, imagino, terminará quitándose porque no se actualiza. Y es una herramienta con un montón de horas de trabajo detrás; pero que nadie mantiene. Una pena que nadie la aproveche, salvo como tablón de anuncios... y cada vez menos. Podría hacer mucho bien por esa gran desconocida que es la comunicación interna en una empresa. ¿Comunicación interna en una empresa? Sí, eso ahorraría muchas reuniones y muchos cargos extraños... pero... como todos los departamentos pecan de "titulitis", porque no sabe lo que hacen... pero .... el cargo es lo primero que te ponen en las tarjetas de visita... de reuniones de dudosa utilidad en muchos casos pero de obligada asistencia sin importar el horario... hay herramientas que son eficaces, podrían emplearse y dar un muy buen servicio que se terminan arrinconando en una maraña de sitios web. El ser humano es así, se aburre pronto de lo que consigue fácilmente. Ocurre con todo, herramientas de trabajo, juguetes, móviles... hasta las personas. Se llega al extremo de no valorar a los que tenemos al lado hasta que los perdemos. No me refiero sólo a los que fallecen. Continuando con el trabajo. Típico caso de persona que pasa desapercibida en un departamento hasta que dice que le han ofrecido un puesto en otra empresa y se va. De repente el jefe cae en la cuenta de que esa persona era útil y... ¡anda! Le hace una contraoferta. ¿Acaso no era útil cuando no le hacías ni caso? ¿Acaso no viste las señales de que esa persona existía? ¿Tan en su mundo estaba el jefe que sólo veía un número? Yo no acepto contraofertas. Cuando he tomado la decisión de irme, por mucho que me ofrezcan, me voy. Porque ya tuvieron el momento, la oportunidad de mantenerme en ese departamento y, quién sabe por qué, no lo hicieron. Valorar "la infidelidad", premiar "la queja" no creo que sea lo mejor. Es algo que nunca he entendido de las políticas de fidelización de ciertas empresas. ¿Quieres conseguir un móvil gratis? Dile a tu operador que te vas con otra compañía. ¿No es absurdo? ¿Y el cliente que está contento con el servicio, con el trabajo que haces? ¿A ese no se le hace nada? Conozco personas que llevan años pagando en una misma compañía sin tener una disminución de la cuota, mientras que a los "quejicas" se les "premia" con descuentos. ¿Merece la pena aceptar el chantaje de esos clientes? No lo sé.
 
Rendirse. Vuelvo al tema original que una vez más me he ido por las ramas. Tenemos la tentación casi a diario de rendirnos ante los elementos, como si estuviéramos en una lucha constante contra todo. ¿Por qué entendemos la vida como lucha? Pues... realmente no lo sé. Supongo que es porque nuestro mundo es físico, sabemos del esfuerzo de conseguir cosas y de nuestra mentalidad dialéctica, es decir, para que alguien gane, tiene que haber alguien que pierda, siempre tiene que haber dos opciones. Y esas dos opciones son, primeramente, interiores. Actitudes personales de cómo enfrentarse a la realidad. Puedes levantarte e ir a por todas o rendirte por dentro, dejándote llevar por la corriente. Ambas opciones son válidas, aceptables en algunas situaciones. Aunque sólo sea para hacer acopio de fuerzas. No siempre podemos estar al cien por cien. Realmente no es una rendición, sino un momento de "repostaje", de parar el tiempo. Porque siempre hay que tener alguna parada de tiempo, algún espacio en blanco. No se puede hacer una actividad constante, no sería bueno. Hasta la persona más activa necesita vacaciones, introducir un cambio en la rutina diaria. Cambiar de aires, variar un poco. No es una rendición, sino un punto. Quizá seguido, quizá y aparte. El propio cuerpo necesita el descanso, necesita dormir de vez en cuando, aunque nos empeñemos (o lo que es peor, otros se empeñen, en no dejarle descansar). Esos momentos vienen muy bien, para retomar la tarea con redoblado empeño, con nuevas ideas y más energía. Cada día, poco a poco, como si lleváramos batería al estilo el móvil, nos vamos desgastando... y al final... o nos conectamos a la corriente o, irremisiblemente, nos apagamos.
 
¿Desanimarse? NO. A pesar de todo. Aunque parezca que no vamos a ningún lado, que nuestros esfuerzos no sirven para nada, que está todo el pescado vendido y que el mundo no cambia. ¿Desanimarse? NO. Porque si uno se desanima, a lo mejor, otro sigue su ejemplo y se desanima también y al final se produce efecto cascada. Pero... al contrario, si uno sigue, un poquito más, quizá otro, continúa otro poquito más, y otro, y otro... y el efecto cascada se convierte en una contracorriente que puede cambiar algo. ¿Desanimarse? NO. Porque tarde o temprano tendrás que pelear, te guste o no y, a nadie le guste tener al lado a alguien que no para de quejarse, que carga con un montón de piedras. ¿Desanimarse? NO. Porque, aunque no lo veas, siempre hay alguien al lado que cuenta contigo.

9 Agosto 2009

Desde hace meses pertenezco a una de esas redes sociales que una no sabe muy bien para qué sirve, hasta que entra, Facebook. Muchos le tienen miedo, otros lo usan para reirse de las fotos de los perfiles (¿no tendrán nada más interesante que hacer? lo que no saben, es que puede que haya otras personas que se rían de las fotos de los primeros), algunos para buscan a conocidos del cole, de la universidad, o del parvulario, familiares cercanos, o amigos de antiguos vecindarios. Cada uno busca lo que le interesa y está bien. El tema es que hay dos aplicacaciones que están "casi" de moda en los perfiles que conozco: las galletas de la fortuna y los tréboles. Se tratan de darle a un botoncito y te sueltan frases... algunas abstractas y otras como si de una pitonista se tratase. No está mal. Reconozco que me divierte. Pero en el fondo, me hace reflexionar sobre la necesidad que tenemos de que alguien nos ayude, de tener "maestros vitales". Conozco personas que consultan el horóscopo a diario... y que se cumple. Efectivamente, porque hacen que se cumpla, de cómo creen en la conjunción de los planetas. Parece como si necesitáramos tener una especie de máximas diarias que nos ayudaran a buscar un sentido a la vida, al día a día, a salir de la rutina. ¡Como si en el día no hubiera señales suficientes como para salir de la rutina! En el tiempo en el que estamos, por ejemplo, la gente mide las horas de forma completamente diferente: los que se van de vacaciones viven la semana anterior como si fueran meses, y los que vuelven, con la nostalgia del tiempo vivido. ¿Por qué nos cuesta vivir el presente? Pues si tuviera respuesta, me haría de oro, os lo aseguro. Tengo mi propia respuesta, que seguramente, sólo será válida para mí.

Galletas y tréboles. Confiamos en lo que dicen sendos programas de ordenador, en frases que han tecleado otras personas anónimas... porque, a lo mejor, no tenemos a nadie al lado que nos pueda ayudar en un momento complicado, en un momento de soledad, de cambio, de dificultad. ¿Por qué la gente va a los psicólogos? Porque ya nadie sabe escuchar. Hacen falta profesionales que enseñen a escucharse a uno mismo, que nos ponga en paz con uno mismo para poder vivir dentro del pellejo de uno sin tirarse de los pelos y sin machacar demasiado al de al lado. ¿Qué ha pasado? La educación ha fallado. Nos han vendido demasiado ese mundo tan perfecto, de sobresalientes, de gente 10, de 90-60-90, que cuando te mirar, que cuando caes, que cuando no llegas... casi da vergüenza confesarlo...ups! menudo lapsus, he usado la palabra confesión y eso en esta sociedad laicista es casi vergonzoso... reconocer que no puedes, que de hecho puedes equivocarte y puedes hacer algo mal... es malo. Mejor callar y tragar... y nada de lloros, por favor, no vaya a ser que demuestres que eres débil y entonces se aprovecharán de ti... ¿Sabéis lo que os digo? UN CUERNO. No soy una mujer 10, ni lo quiero ser. Meto la pata ¿y qué? Todos lo hacemos... si me caigo, ojalá reaccione como Dani, mire alrededor con una sonrisa y diga "me he caído" sin darle más importancia... y adelante. Tengo gente a mi alrededor que me escucha, que me ayuda y que me dice lo que piensa, aunque a veces no me guste. ¿Necesito los tréboles y las galletas? No, aunque esas frases me gustan porque me recuerdan que tengo gente de carne y hueso muy sabia, aunque no tengan CUM LAUDE.

¿Qué tiene que ver lo anterior con perseguir los sueños? Llevo dias pensando en dos amigos que están más allá del charco, persiguiendo su sueño, guiándose por su corazón que es la gran galleta y al que menos escuchamos. Que han dudado y que a veces tienen miedo de los pasos; pero que han seguido, creyendo en aquello que merece la pena, que intuían que les llenaba la vida. Personas que un buen día se calzaron las zapatillas en busca del queso que llenara su apetito, sintiendo el coraje de tener miedo al cambio. Que buscan las fuerzas primero dentro y que desde ahí hacen sus cálculos. Perseguir los sueños. Algunos diran que está bien para la juventud, otros que lo dejan para cuando toque la lotería o cuando se jubilen... ¿quién asegura que se llegará a ese tiempo? ¿No será mejor perseguir los sueños, la felicidad del momento actual? No me refiero a la felicidad pasajera, a pillarte una melopea, a las drogas... la felicidad del corazón que sale por los ojos y que se desprende hasta por las orejas. Y sueños que no agreden a los demás, al estilo los problemáticos e intransigentes, los que son "monoideas" en su más amplio concepto (terroristas, extremistas, hinchas ultras...). Si se quiere cambiar la fealdad del mundo hay que cambiar por el minuto actual de uno mismo. Tal cual. Esa es la única receta. No se trata de cosas grandes, sino de las cosas pequeñas, de pequeños actos. Teniendo sueños y persiguiéndolos. Y si te caes... te levantas, te sacudes el polvo, revisas las heridas, sonríes y adelante. Si necesitas una galleta que te lo diga... ¿No te vale este post?  

17 Julio 2009

Llevo varios días con este post en la cabeza; pero con cierto temor a escribirlo. Porque escribir sobre estas cosas siempre da cierto recelo. Una cosa es verlo de pasada y otra muy distinta es reflexionar sobre ello. ¿A qué me refiero? A la situación actual. No me refiero al mundo, sino a lo que nos rodea. Esta semana me han impactado tres noticias. Una de ellas completamente desconocida. No ha salido en los medios. La primera ha sido la muerte de un bebé porque una persona ha tenido un "descuido" en su trabajo.  La segunda es el "descuido" de una madre que le ha costado la vida a su propio hijo que ha muerto de un golpe de calor en un coche, solo tras el olvido de la madre que en vez de llevarlo a la guardería lo dejó en el coche y se marchó a trabajar. La noticia que no ha salido en los medios ocurrió el martes. Un hombre estaba tumbado en el suelo, inconsciente. La gente pasaba a su lado y nadie hacía nada. Sólo dos personas se detuvieron antes que yo y con el móvil llamaron a emergencias. No estaba borracho. Era un hombre normal, al que nadie atendió, quizá demasiado ocupados en sus ajetreos, desconfiados, quizá no le vieron, demasiado metidos en sus propios problemas. ¿EL mundo está mal? ¿Está en crisis? Sí, pero en una crisis de humanidad mucho más seria que la económica y mira que esa nos está afectando. La crisis de valores, en la que los demás son simples objetos que se utilizan para conseguir los objetivos, la crisis de humanidad es profunda y, no sé si realmente somos conscientes de ella. A veces dan ganas de cerrar los ojos y de no ver nada. A diario lo compruebo en el trabajo. Los problemas de los demás ya no nos afectan. Nos cuenten lo que nos cuenten, sabemos que no son nuestros problemas, que tenemos unas llamadas que hacer, unos objetivos a los que llegar y para ello, tenemos que emplear el menor tiempo posible en las llamadas y consiguiendo el mayor rendimiento. Las personas vacían de humanidad a los otros para convertirlas en un porcentaje. Suena duro, pero si esa persona que está al otro lado hace lo que yo quiero, yo cobraré a final de mes. Y el corazón se endurece.

¿Se nos está endureciendo el corazón? Vivimos en una época que fomenta la comunicación y sin embargo, cada vez hablamos menos.  Me pregunto si la crisis económica no es consecuencia de la profunda crisis humanitaria. Mucha tecnología para, supuestamente humanizar que realmente nos está deshumanizando. Los reyes de los hogares ahora se llaman con siglas: TV, DVD, PLAY, Wii... No soy tecnofóbica, para nada... pero a veces parece que le prestamos más atención a los "juguetes" llenos de chips que a nuestros semejantes. Le damos importancia al tener... en el primer mundo parece que estamos en comparación total con nuestros vecinos, siempre mirando, estando en listas, en ranking, en puestos... con las vidas marcadas por el precio de las cosas... Y el resto del mundo, sin embargo, sigue viviendo con más pobreza pero con más riqueza en lo que a humanidad se refiere. creo que cada uno tiene que pensar ¿qué está ocurriendo?

Sobre ULTREIA

Una mujer (y mami) con inquietudes que quiere mirar más allá de las cosas, atreverse a soñar despierta e ir poco a poco consiguiendo los sueños, vivir cada día intentando ser feliz sin esperar oportunidades perfectas.
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